¿Y ahora qué, Pere Fuset?

Va de bo!

Protección de Datos también desmonta sus últimas troletes: Sí se preguntó por ideología y religión en la encuesta fallera

María José Grimaldo
MARÍA JOSÉ GRIMALDO

Corría el mes de septiembre, a la vuelta del verano, cuando el todavía concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, manifestaba al alcalde su deseo de renunciar a seguir al frente de la concejalía. Bueno, a parte, para ser precisos. Fue una forma de oficializar lo que en la práctica llevaba haciendo desde tiempo antes cuando decidió ser concejal a ratos y delegar en un vicepresidente de Junta Central Fallera la asistencia a las asambleas de presidentes. Concejal para portar el cirio en las procesiones, sí. Para dar la cara y rendir cuentas de la gestión, uff, qué desagradable, debió pensar Fuset.

Aquella petición se produjo tras verse envuelto en polémicas como la reprobación del mundo fallero, el plante de presidentes, la desautorización y crítica hasta de los suyos (Mónica Oltra así se lo hizo saber tras un pleno del Consell) cuando pretendió establecer unas normas de vestimenta a la corte de la fallera mayor, el comunicado de ex falleras mayores de Valencia desmintiendo sus palabras y tantas y tantas otras. Los sinsabores de ser cargo público, debió pensar el alcalde. Y claro, o todo o nada obtuvo por respuesta. Y decidió mantenerse en el cargo.

Fuset, a quien hay que reconocerle su capacidad para contribuir con sus cuestionadas decisiones a que las Fallas sean noticia los doce meses del año, se enfrenta ahora a algo muy distinto. Aquí no cabe marcha atrás para corregir el tiro, como hizo, por ejemplo, cuando pretendió vetar los versos de Lo Rat Penat en el libro fallero y sembró de nuevo la discordia donde no la había.

Ahora, concejal Fuset, no son los partidos de la oposición. Ni portavoces de la fiesta que no quieren dejar de serlo, como dijo. Ni LAS PROVINCIAS. Tampoco decenas de falleros que aseguraron estar siendo interrogados por cuestiones políticas y que tantas veces usted desmintió.

Ahora es la Agencia de Protección de Datos quien lo desacredita y califica de infracción muy grave la realización de aquella encuesta fallera que se efectuó a un millar de personas por incluir preguntas sobre ideología y creencias religiosas sin el permiso expreso y por escrito de los participantes.

¿Y ahora qué, Pere Fuset? De momento, ya se entiende el motivo por el que ha ocultado durante seis meses, pese a las reiteradas peticiones de la prensa y la oposición, el expediente sancionador.

Además, ya se sabe quién mintió. No fue LAS PROVINCIAS cuando desveló la intolerable intromisión. Ni los falleros que dieron la cara y con nombre y apellidos denunciaron que se les preguntó por cuestiones políticas (se siente usted más de derechas o de izquierdas, por ejemplo) para conocer, supuestamente, su parecer en asuntos de la fiesta fallera.

Y tercero: Ha vuelto a quedar probado que las mentiras, como les 'troletes', término que a usted tanto le gusta usar no para catalogar informaciones que no se ajustan a la realidad sino aquellas que no son de su agrado, tienen las patas muy cortas.

¿Lo demás? Lo demás está en sus manos, señor Fuset.

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