PERDIÓ LA VERDAD

PERDIÓ LA VERDAD
Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

La reaparición de los gerifaltes de antaño permite desviar unos instantes nuestra mirada sobre Cataluña. Primero fue Rato como un bucanero al abordaje, luego Solbes entonando un curioso mea culpa. «Nos equivocamos totalmente», dijo. Lástima que la equivocación nos costase sangre, sudor y lágrimas. Una pena, también, que, en realidad, la equivocación no fue tal, sino un simple camelo para evitar la realidad que se precipitaba sobre nuestra pobres chepas y conseguir otra victoria cuando las elecciones. No erraron, simplemente mintieron y la mentira fue tan gorda como onerosa.

Conviene, de nuevo, recuperar el debate entre Solbes y Pizarro. El primero dominaba el medio televisivo e incluso se permitió reír como un Papa Nöel vestido de paisano cuando Pizarro avisaba acerca de la catástrofe que se avecinaba si no se tomaban las medidas correctas. El mensaje de Solbes resultaba optimista, el de Pizarro demoledor, y una parte importante de la gente (ah, la gente) prefirió comprar el discurso que vendía el color rosa en vez de la lóbrega tormenta perfecta que se gestaba ante nuestra napias. Nuestra vida era, más o menos, una fiesta. Y a casi nadie le apetecía ese fin de fiesta porque chocar contra la aplastante crisis suponía un peñazo. Pizarro se convirtió en un aguafiestas y el personal huye de la gente seria que, en mitad del zafarrancho de las copas, te advierte sobre el nefasto resacón que te martilleará a la mañana siguiente. Lo curioso es que en bastantes medios de comunicación celebraron el triunfo de Solbes sobre Pizarro basándose en las encuestas de los espectadores. «¡Solbes vapulea a Pizarro!», exclamaban en vez de denunciar las mentiras masculladas por el ministro. No perdió Pizarro, fue la verdad la que aniquilaron. Y el PP, siempre tan valiente, encima fulminó a Pizarro. Si es que...

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