La pelota entró

JOSÉ MARTÍ

Y así hasta cinco veces. Las dos primeras por fallos clamorosos de la desajustada defensa granota. Dos inexplicables regalos de inicio que, frente a un equipo del potencial del Atleti, te condenan. Por algo era el día del Black Friday, todo regalado en Orriols. O una ganga como anticipo de los obsequios navideños, como prefieran. Pero los granotas ya no nos acordamos de ese partido. Es la ventaja de jugar el partido de Copa apenas tres días después. Te permite enmendar rápidamente los errores cometidos, enviarlos al baúl de los recuerdos y hacer borrón y cuenta nueva. El Levante debería aprovecharlo esta noche y darse un buen trago con la copa con el que poder olvidar la manita del sábado y pasar página. Es una magnífica ocasión para volver a recuperar sensaciones y ganar en casa de nuevo, dos meses después. Una oportunidad para jugar un partido serio y llenarse de moral y confianza para la dura batalla del viernes en Málaga, en otro encuentro clave contra un rival directo.

Hay quien desprecia el torneo del k.o porque, según dicen, distrae del objetivo de la salvación. Nada más alejado de la realidad. Irse de copas, en ocasiones, puede ser el mejor antídoto para olvidar los males y dolencias propias del menesteroso. Y, en estos momentos, más necesitado que el Levante hay pocos. El fútbol y la bebida han estado muy ligados desde siempre. El mítico futbolista inglés de los años sesenta George Best se llevaba la palma. Suyas son frases lapidarias como la de: «En 1969 dejé las mujeres y el alcohol, fueron los peores veinte minutos de mi vida». Y la más conocida: «Me gasté la mayor parte de mi fortuna en mujeres, alcohol y coches deportivos; el resto lo desperdicié». Un personaje. Murió de cirrosis en 2005 tras 'fallo multiorgánico', tan de moda últimamente. Por aquél entonces aún no se habían extendido los grupos de apoyo a la desintoxicación. ¿Se imaginan que el club granota se presentara en una reunión con el resto de equipos y cuando le tocara el turno, puesto en pie, dijera con la voz apagada: «Me llamo Levante y soy alcohólico. Me gusta mucho la copa»?. «Hola, Levante», responderían todos a coro con cara apenada. No sonrían. No es algo tan irreal. Miren el Alavés recién ascendido colándose en la final de la última edición. ¿Por qué no soñar? El escritor Gary Cross sostenía que «la realidad es una ilusión temporal que surge por la ausencia de alcohol». Aunque por mucho que hoy tratemos de ahogar nuestros males en copas, al final sabemos cómo acaban estas historias. Los excesos se pagan, en especial cuando hay carencias. La realidad es inexpugnable y siempre se abre paso. Dicen los que saben de esto que el beber para olvidar sólo provoca retrasar los problemas, porque al día siguiente vuelves a acordarte de ellos. O no.

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