Pegar a los hijos

ROSA BELMONTE

Los padres brillantes quieren mucho a sus hijos, lo sean o no. Quizá lamentan haber criado a gente tan normal. Kingsley Amis despreciaba a Martin Amis literaria y políticamente. El odio era mutuo («Escribía sobre beber para aprovechar algunas de las horas que le dedicaba»). La primera mitad de la vida te la estropean tus padres y la segunda, tus hijos. Cuando oigo hablar a Adolfo Suárez Illana, me da penica y la impresión de que debería dedicarse a ser hijo de su padre sin hacer notar tanto la diferencia. Carmen Enríquez, antigua cronista televisiva en la Casa Real, dice que ahora hay auténtica obsesión por marcar distancias con Don Juan Carlos (para explicar su ausencia en el Congreso). Resulta lógico que el propio padre haya hecho filtrar su enfado. Me ha recordado aquello de Roseanne Barr: «Dicen los expertos que no hay que pegar a los hijos cuando estás lleno de ira. ¿Y cuándo es mejor momento? ¿Cuando te sientas festivo?».

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