EL PECADO DE NO MANDAR

J. C. Ferriol
J. C. FERRIOLValencia

El único pecado que no se perdona en política es no mandar. Entiéndase no mandar pudiendo hacerlo, claro está. Algunas voces del PP se quejan de que Mariano Rajoy haya tardado tanto en aplicar el artículo 155 en Cataluña. Consideran que una intervención previa al 1-O, incluso una orden explícita el 9-N, habría difuminado buena parte de las catastróficas consecuencias que se abren ahora sobre Cataluña. Ya saben, pérdidas de 27.000 millones, 2.000 empresas que salen por piernas, medio Govern en la cárcel, Puigdemont en fuga, unas elecciones autonómicas dentro de mes y medio y la posibilidad, muy real, de que todos los 'sospechosos de secesión' -en palabras de José Manuel García Margallo- sean candidatos el 21-D e incluso logren un apoyo mayoritario. ¡¡Y a ver quién los detiene entonces!! De Rajoy, es cierto, se ha dicho en ocasiones que es uno de esos gobernantes que no peca de contundente ni de laxo a la hora de tomar decisiones. Simplemente espera -lo que antes se llamaba 'saber medir los tiempos'-. En cierta medida, Ximo Puig guarda algún paralelismo con Rajoy. El jefe del Consell ve desmoronarse media conselleria de Economía por la imposible convivencia de los altos cargos de su partido con el conseller Rafael Climent, y su respuesta no es ni dura ni blanda. Simplemente, no es. Puig apela al diálogo, al entendimiento, al consenso... para evitar asumir una realidad: preside un Consell de coalición que cada vez está menos coaligado. ¿Que decide fichar a Julián López para Presidencia (y así darle salida a Herick Campos)? Pues llega Compromís y recuerda que el aún diputado socialista votó a favor del techo de gasto de las CC AA tras el pacto PP-PSOE y en contra de la posición del Consell... Altos cargos que no se aguantan, otros que priorizan más 'sus labores' que la responsabilidad que ocupan, asesores que se dedican a destripar al líder del socio de la coalición. Puig sacará adelante los presupuestos de 2018, y probablemente se plantee sortear el año como buenamente pueda, sin hacer mucho ruido ni generar grandes pulsos con sus socios. Tendrá nuevo modelo de financiación a partir de 2018, aunque está por ver con cuánto dinero más podrá contar cada ejercicio -si fuera el PP el que infla los ingresos del presupuesto, ya estaría en los tribunales-. Seguirá presidiendo, es verdad. Pero mandar, lo que se dice mandar... esa suerte tiene Gabriel Echávarri. Dicen que la misión de la artillería es bombardear a la infantería, a ser posible la enemiga. El PSPV ha demostrado en no pocas ocasiones disponer de una magnífica artillería capaz de socarrar a los propios que se salen del discurso del aparato. Falta por ver si la puntería es la misma a la hora de tomar decisiones al frente de un Gobierno. O si es que lo de mandar sirve solo para ganar congresos.

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