Patrimonio inmaterial y poco más

FERRAN BELDA

Las fallas son ya patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Pero las gigantescas calaveras de dragones que aparecieron en un par de capítulos de la última temporada de 'Juego de tronos' y la tramoya de Ferrari Land y de diversas atracciones de Port Aventura no las realizaron artistas falleros. Las fabricó una empresa del Loporzano, un pueblo del Pirineo aragonés peor comunicado con Francia que Valencia, a pesar de que la tiene al lado. La misma que diseñó la calabaza Ruperta de '1, 2, 3...' y contribuyó a la ambientación de películas como 'Lo imposible', 'El orfanato', 'Exodus: Dioses y reyes' y 'Un monstruo viene a verme' y varias series americanas.

No por nada sino porque un siglo y pico de artesanía monumental efímera; décadas y décadas de colaboración con el sector cinematográfico, desde el nacimiento de Cifesa, lo más parecido a un estudio de Hollywood que ha habido en España, hasta las superproducciones de Samuel Bronston; 35 años de autogobierno y 29 de RTVV no han dado lugar a un Ninot Valley, un polo de industrias afines en torno a la Ciudad del Artista Fallero. No han generado una diversificación fabril ni una asunción del potencial de esta riqueza autóctona. Lo más encomiástico que se le ocurrió decir a Joan Ribó en la visita que realizó a los talleres de Benicalap en marzo fue que tantos diseños le habían «recordado al Museo de Leonardo da Vinci en Francia. Es muy bonito».

Horas antes de que terminara el mes de julio, Puig logró que sus socios de Gobierno le aprobaran el reglamento de la Agencia Valenciana de la Innovación (AVI), un tinglado sin otra finalidad que la de repescar a Andrés Gª Reche, el consejero de Industria que él habría nombrado si este departamento no le hubiera tocado a un profesor de griego en el 'Llibre del repartiment' que firmó con Compromís. Reche es un tipo ingenioso -se ha ganado la plaza a golpe de tuit, como Trump- y honrado; no utilizó la puerta giratoria del Ejecutivo para asegurarse una cátedra, como alguno de sus compañeros pasados ¡y presentes! Pero también es uno de los políticos que podía haber coadyuvado a sacar al gremio fallero de su ensimismamiento artesanal cuando alentó la creación del IMPIVA, la REDIT o una incubadora de empresas de esas que ahora van a chavo, y no lo hizo. Ni lo hará ahora porque ya ha declarado que la REDIT será el eje de la AVI cuando lo más sensato que debería hacer al respecto es fumigar alguno de los institutos, como pretendía A. Fabra. Y de Puig ya sabemos lo que podemos esperar. Nada que no sea echarle la culpa a Madrid. Lo acreditó de nuevo el día 1 cuando JV Morata lo invitó a comer para ponerlo en suerte y él se salió por la tangente incidiendo en «la necesidad de que la Administración central no olvide a los sectores valencianos que funcionan tradicionalmente sin apoyo institucional». A mí que me registren.

Fotos

Vídeos