PARIDAD DE CUERPOS

HÉCTOR ESTEBAN

Leo que la Fórmula 1 va a cerrar el paraguas de las 'grid girls', esas chicas envasadas al vacío en monos imposibles cuya única función es la de pasear por los 'paddocks' para ser objeto de deseo y carne, nunca mejor dicho, de fotografías grupales. Hace un par de años, la diputada provincial de Deportes, Isabel García, torció el gesto cuando vio desfilar a chicas jóvenes altas y guapas con los maillots de la Volta Ciclista a la Comunitat Valenciana. García no se pudo reprimir y más o menos vino a decir que ella no era sospechosa de que no le gustaran las mujeres pero que hubiera agradecido una paridad sexual en eso de la exhibición publicitaria. Al año siguiente, la organización de la Volta tomó nota y subió al podio a azafatas y azafatos para entregar los premios. Un fifty-fifty que taponó cualquier herida de la sensibilidad. Personalmente, la medida me parece que tiene cierto matiz hipócrita. Es dar un rodeo al verdadero problema. A la cosificación. Lo que se ha hecho es igualar por sexos unas pautas de belleza en la que no tiene sitio la mayoría de los mortales. Los feos y las feas no son carne de podio. Los calvos/as, los gordos/as, los bajos/as... todos aquellos con alguna 'tara' producto de la normalidad permanecen alejados de la exhibición pública a la hora de lucir patrocinadores y trofeos. La belleza exclusiva se ha igualado por sexos para contentar y acallar a las voces críticas. Y se apartan los debates porque se ha cumplido el objetivo de equilibrar al alza el perfil de los azafatos y las azafatas. Por cierto, para no guardarme nada, a mí no me parece mal el currículum actual que se exige para lucir en un podio. No se crean que me voy a poner en plan talibán. Pero lo que no aguanto es el cinismo de aquellos que alzan la voz y que sólo callan cuando la cosificación es paritaria. Por cierto, y esto es lo más importante, aplaudo hasta reventar la labor de la Volta a favor de Avapace, de la asociación que día tras día trabaja sin horas a favor de los niños con parálisis cerebral. Me desborda la satisfacción de ver a un ciclista lucir el maillot blanco de Avapace y es un orgullo que en cada etapa, un niño o una niña con parálisis cerebral suba al podio a hacer visible la lucha, la de él y la de sus padres. Para eso sirve el podio de una competición deportiva. ¿Por qué no se utilizan los acontecimientos de masas para dar visibilidad a problemas mundanos? Se imaginan a un niño que ha sido víctima de bullying sujetándole el paraguas a Marc Márquez. O dos equipos de fútbol luciendo al salir al campo camisetas contra el acoso sexual en una final de Champions. O dos tenistas de rosa por la lucha contra el cáncer. Eso sí que son verdaderos debates más allá de los patrones establecidos para cosificar cuerpos. Otra cosa es que haya voluntad de hacerlo. No es tan difícil. La Volta lo ha hecho.

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