Otra pantalla

ROSA BELMONTE

Ayer daba igual cuánta gente había en la Diada. Hemos saltado a otra pantalla. A diferencia de 1977, 2012 o 2014, estamos en un estado de excepción no constitucional. Nada que ver con el concepto de teoría política acuñado por Carl Schmitt. Dejémoslo en estado excepcional, ya que es una cosa ciudadana de catalanes con mucha autoestima y políticos forajidos. Ada Colau, que está comiéndole la tostada nacional a Pablo Iglesias, dijo que no acepta lecciones de nadie y menos de convergentes que hasta hace dos días no tenían idea de lo que era la desobediencia civil. Pero la expresión de moda (aparte de 'demófobo', lo que Ada llamó a Rajoy) es desobediencia cívica. Asumir un acto ilegal que corresponde a una aspiración colectiva. Parece que lo de cívica supone un compromiso más activo que civil. Otra paparrucha más. Con Cataluña ya sólo escucho la música Frolic de Larry David, capaz de convertir la escena más grave en un momento ridículo.

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