PANES Y PECES

NACH0 COTINO

El que más y el que menos anda frotándose los ojos con la exhibición que dio el Valencia el martes ante Las Palmas con la misma fuerza que se tiraba de los pelos por la impotencia que destilaba el equipo en campañas anteriores. La llegada del año nuevo, tras transitar por un breve periplo de incertidumbre, nos ha devuelto al Valencia empoderado de los primeros meses de campeonato y agiganta la figura de Marcelino como 'sumo hacedor' de todo lo bueno que por aquí está ocurriendo. Así lo percibe el aficionado y así se refleja en cualquier foro futbolero: desde el doméstico al más profesionalizado. Desde el que reflejan las redes sociales con el ya famoso #MarcelinoFacts en el que se vierte un gran caudal imaginativo con los 'milagros' del asturiano como argumentario, hasta aquellos en los que profesionales del fútbol desde fuera e incluso desde dentro del club apuntan a la figura del entrenador como catalizador indispensable para alcanzar la eficacia de un equipo que, hace ahora un año, era un 'alma en pena'. La intervención quirúrgica que ofició él mismo en el vestuario el pasado verano limpiando las malas hierbas y la forma con la que, a golpe de teléfono, se ha ido construyendo una plantilla que se ajustase a su idea de fútbol, pasando por el poder de convicción para 'enganchar' a aquellos que pudieran albergar alguna duda a la hora de sumarse al proyecto y..., por encima de todo, el evidente resultado final de dicha metamorfosis, colocan al asturiano en el centro de cualquier análisis que tenga que ver con la resurrección del Valencia CF. Es una evidencia que sin el compromiso de los futbolistas no sería posible lo que está ocurriendo pero son ellos mismos los que, con una dosis de humildad poco vista por estos pagos en tiempos pasados, achacan el cambio de rumbo a la destreza de quien los manda y el último ejemplo lo tenemos en Luciano Vietto, que en tiempo récord bajo la tutela de Marcelino ha destapado el tarro de las esencias que ni Simeone ni Sampaoli fueron capaces de destapar. El argentino, una vez consumado su triplete ante Las Palmas no dudó en poner el acento en la figura de su nuevo entrenador y otorgarle gran parte del mérito de su explosión a la que asistimos el martes y dejó con la boca abierta a una gran parte de seguidores colchoneros que pocos días antes celebraban su marcha. Con todo lo que ha llovido y teniendo en cuenta que en las fechas en las que estamos todavía tendría vigor el contrato de Nuno que, les recuerdo, fue renovado a los pocos meses de aterrizar aquí hasta junio de 2018, no me parecería nada descabellado que, quien tenga poder para hacerlo, se fuese planteando seriamente la posibilidad de entregar al asturiano un proyecto a largo plazo que lo ate bien atado más allá del año y medio que le queda por delante. Pocas veces hemos disfrutado de un entrenador con la capacidad que Marcelino ha demostrado para multiplicar panes y peces.

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