PONERSE AL DÍA

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Me encuentro a Rafa Lahuerta cerca de mi casa. Jueves al mediodía, él va en moto, me llama a lo lejos y se para a hablar. De normal nunca acierto, cuando me saluda un motociclista, de quién se trata, por aquello del casco que les tapa la cara, no es que yo sea cegatón, que también. Pero Rafa es inconfundible, incluso de hormiga atómica. Los encuentros con Rafa son siempre directos, procuramos evitar los formalismos de rigor, qué tal la familia, el trabajo, qué buen día hace, parece que apenas va a llover este otoño, hay que ver cómo está Cataluña, esto, lo otro y lo de más allá. Vamos a lo importante, al merme, que diría el gran José Mota, al fútbol. O mejor dicho, al Valencia. Porque a mí, en realidad, el fútbol no es que me interese mucho. Me gusta pero no me obsesiona.

Mi mujer siempre cuenta una anécdota para hacer ver lo enfermos (futbolísticamente hablando, se entiende) que han llegado a estar (y creo que todavía están) mis hijos. Era una tarde de junio-julio, durante un Mundial, y se quedó dormida en el sofá con la tele puesta mientras hacían una película. Al despertar, mis dos hijos pequeños, Álex y Carlos, habían cambiado de canal y estaban tragándose un partido, y cree recordar (aunque igual es leyenda urbana familiar) que era un Ecuador-Togo. ¿Cómo puede alguien -se preguntaba- estar viendo un partido de fútbol entre Ecuador y Togo? La verdad, reconozcámoslo, es que tiene mucho mérito. Yo no, yo ahora ya no vería un Ecuador-Togo. Ni un nada, porque el fútbol, en general, ha dejado de interesarme. Será por el duopolio Madrid-Barça, por la pelea mediática entre la caverna y la otra caverna, por Piqué y Shakira, por Sergio Ramos, por Mourinho y Casillas, por Roures, los horarios, los tatuajes de los futbolistas, los diseños de las camisetas, los triunfos de los otros, las declaraciones postpartido, las declaraciones prepartido, las tertulias (por llamarlas de algún modo), por todo eso y algo más, pero el caso es que ya no me engancha como antes, cuando estaba al día de todo, no me perdía nada, pendiente de periódicos, programas de radio y de televisión, últimas noticias, lo que fuera.

El caso es que Rafa me dice que este año sí, que tiene buena pinta, que me vaya ilusionando, que me deje de tonterías. Y yo, ay, mísero de mí, ay, infelice, pues va y le hago caso, me lo creo.

Viernes. Se hace pública la lista de Del Bosque... No hombre, no, de Lopetegui, que Del Bosque ya no es el seleccionador. Bueno, pues de Lopetegui. Voy a ver si está el mejor pasador de España, el que saca los corners como nadie, el que provocaba que Di Stefano se acercara hasta Valdebebas para verlo entrenar. No, no está, pero ha llamado a Alberto Moreno y a Luis Alberto. ¿A Julio Alberto? Rafa, voy a tener que ponerme al día.

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