VA POR TI, PABLO

PEDRO TOLEDANO

En la vida suceden cosas que, cuando ya crees que no volverás a vivir, de repente te sorprenden haciéndose presentes. No exactamente igual, pero casi. Hace muchos años, una eternidad, tuve la dicha de conocer a un ser extraordinario, a Pablo Antoñanzas Toledo. La comunión de gustos y aficiones, automóviles y toros, nos llevó a consolidar un afecto inequívoco, una amistad sin aristas que nos permitió vivir grandes momentos. Aunque el destino quiso que hace siete años nos dejara huérfanos de su gran bonhomía, todavía le dio tiempo a inocular, en su hijo Pablete, el germen tanto de la buena amistad, como el de la afición por el arte de la lidia.

A Pablo, que fue un aficionado con mucho criterio fraguado en las grandes ferias, le tocó vivir una de las escenas más íntimas que pueda protagonizar una figura del toreo. En este caso Antonio Ordóñez. Pues sin quererlo, o sí, se encontró en la habitación del Gran Hotel María Cristina de San Sebastián que ocupaba el maestro de Ronda, cuando éste anunciaba al inicio de la década de los años setenta, por teléfono a su esposa, Carmina Dominguín, que se retiraba de los ruedos aquella tarde. Aquella vivencia, nos la contó muchas veces, le marcó y le aproximó a esa cara poco conocida, que viven los toreros cuando la suerte les es esquiva.

Ahora, tantos años después, su hijo Pablete, siguiendo los pasos de su progenitor, sigue acudiendo a los tendidos de las plazas de toros con vocación de buen aficionado. Y el motivo de traer a esta modesta columna esta íntima y entrañable historia, está justificado porque, si su padre fue aficionado que cultivó la amistad con toreros y ganaderos, el hijo va por el mismo camino. Esta tarde se presenta en el coso de la calle de Xàtiva, su amigo Antonio Catalán 'Toñete'. Un chaval con suficientes cualidades para abrirse camino en tan difícil menester, y no quiere perdérselo.

Será desde la localidad que tantas veces nos acompañó su recordado padre desde donde deseará suerte a su amigo y a los compañeros de terna, el alicantino Jorge Rico y el salmantino Marcos.

Fotos

Vídeos