LOS OSADOS DOS RAMALES

MIKEL PAGOLA ERVITI

Es un privilegio poder entrar a la mascletá antes de que se dispare y pasear bajo sus cuerdas, repletas de masclets. Lo hago acompañado de un pirotécnico, como manda el vigente Reglamento: protocolo de seguridad que un servidor logró que se admitiese durante la modificación de la ley nacional, en 2015, tras la prohibición anterior, durante un tiempo, de cualquier visita al interior de los recintos de disparo. La suerte de ser 'prensa', trabajando para ustedes, me permite esta prebenda que se me convierte en verdadero lujo si en la visita me acompaña el diseñador del disparo (quien lo ha 'pintado', como se dice en el argot) ávido de contarme, como lo hizo ayer Javi Nadal Martí, todo lo que tiene previsto hacer y por qué, trueno por trueno. La previsión, que cumplió, era: traca valenciana inicial, cuatro principios aéreos variados, cinco partes terrestres (la quinta, 'doblada', es decir, doble) y, sobre todo, la osadía de entrar al terremoto tan sólo con dos ramales (tracas triples) pero de forma natural (siguiendo la dirección del fuego de norte a sur) y mecanizada (teniéndolo todo conectado con mecha). Entrar con pocos ramales significa hacerlo suave, como debe ser en el terremoto, asumiendo un riesgo escénico muy grande porque, al estar todo unido, hay posibilidad de que arda todo antes de tiempo. Pero eso es lo que tiene el directo, lo que tiene la pólvora. Le alabo el gusto, la intención y el jugársela. Cierto: la mascletá pegó un bajón en ese punto crítico pero no por entrar con dos únicas vías de fuego sino porque su estopín (mecha), fue extraordinaria e inusualmente lento. Debido a esto hubiera dado igual entrar con cuatro o cinco ramales. La prueba: que el trueno iba directo, volado, sin espoleta de retardo, y ni por esas arrancó. Pero a Javi le afloró la entereza de su raza pirotécnica: «ok, detectado este error el año que viene esto no me pasa: me lo fabricaré todo expresamente para evitarlo». Ole. El 'culo' del terremoto, 'pinchado' para ello, flamó correctamente acelerado casi en golpe. Y el digital último, más complejo técnicamente, también le salió bien redondo.

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