Oposiciones, ya era hora

PABLO ROVIRA DELEGADO DEL PERIÓDICO MAGISTERIO EN LA COMUNITAT

La Conselleria ha anunciado 13.000 plazas docentes que saldrán a oposición en los próximos cuatro años. Ya era hora, por múltiples motivos. Primero, el más evidente, es que niños sigue habiendo mientras los profesores se jubilan y por tanto hacen falta profesores. Y su sistema ordinario de contratación, en la escuela pública, es el proceso selectivo de concurso oposición. Si no es por esta vía será por otra, siempre menos ordinaria y con menos garantías, tanto para el propio sistema en cuanto a la doble acepción de competencia como para las condiciones laborales del trabajador.

Otro motivo, alimentado por lo recién citado, es que los cálculos sindicales señalan que los interinos ya alcanzan el 25% de la plantilla. Años sin cubrir la tasa de reposición han dejado muy atrás el ansiado 8% que llegó a rozarse. La crisis y el posterior recorte presupuestario a las autonomías provocó, en un primer momento, la no renovación (como sobre los conciertos de Bachillerato 'suprimidos', otros lo llamarían despidos) de miles de interinos y a medio plazo la reducción del funcionariado docente al no cubrir las jubilaciones. Así, hoy día ya hay más interinos docentes que antes de la crisis.

Siguiente motivo cómo afecta ese 25% de plantilla a la calidad de la enseñanza. De primeras, y sumado a los concursos de traslados y las comisiones de servicio, a la alta rotación de los equipos docentes que la Conselleria ha pretendido remediar, no sin oposición sindical, con la repetición por un segundo año en la misma plaza. Pero aún así, no deja de ser un parche, pues la plantilla más estable, perdonen la redundancia, es la que ocupa plaza estable. La segunda ya es más difícil de dirimir, si el personal interino, por experiencia, es mejor, peor o indiferente que el que ha superado una oposición.

Y el último motivo, más silenciado, es que el anuncio recupera oportunidades laborales a esos cientos, miles de graduados, por ejemplo, en Magisterio, tras unos años en el que el desequilibrio entre la sobreoferta educativa en estas titulaciones y la infrademanda laboral de estos empleos se ha disparado por la racanería de las oposiciones docentes.

Es aquí donde radica el conflicto, porque sobre la mesa del debate público no está si son necesarias esas oposiciones que afectan a los presupuestos de la Generalitat. No es un debate, por tanto, de ahorros.

El conflicto está entre intereses contradictorios de distintos colectivos. En resumen, entre la calificación y la experiencia, entre los jóvenes recién titulados y los interinos. Un conflicto enquistado. A mi juicio, con dos malas soluciones: la tabula rasa que confíe todo el peso del acceso laboral a las pruebas selectivas, un sistema de acceso puesto en duda y que crearía grandes perjuicios personales a docentes que trabajan desde hace años, décadas, en nuestras escuelas; o el acceso diferenciado, un caramelo sindical que colea desde hace 20 años y que acaba de rescatar en una entrevista el conseller, que segaría las oportunidades de los jóvenes y estabilizaría, recordemos, a un personal que no ha superado hasta ahora lo que se le ha exigido superar que es una oposición. En este conflicto, la única vía es la convocatoria de amplias ofertas de empleo que provocan que tres de cada cuatro aprobados sean interinos. Y sigue enquistando unas bolsas ordenadas por antigüedad que desincentivan la superación de procesos selectivos.

Hace años que la oposición -debido a la doble vía de contratación pública de oposiciones y bolsas de empleo- es un sistema más de acreditación que de selección. Aprobar los exámenes se entiende, lograda o no una plaza, que avala la valía docente del candidato. También hace años está en duda el modelo de concurso oposición como modelo óptimo para la selección del profesorado. Así, los principales partidos políticos proponen un MIR educativo, semejante al de los médicos, aunque no acuerdan sus concreciones.

Avanzar hacia un modelo de acreditación docente desligado o no de la contratación -por el que tuvieran también que pasar los docentes de la privada- que combinara pruebas selectivas, mentorización en los primeros años de docencia y evaluación es la mejor manera de combinar los objetivos deseados de mejora de la práctica en el aula como elemento de formación y selección de personal y la asimilación gradual del personal interino a través del reconocimiento -y evaluación- de su experiencia.

Fotos

Vídeos