bloc de notas

J. SÁNCHEZ HERRADOR

En todo grupo siempre hay alguien con vocación de secretario, de apuntador, de escribiente privado que inmortaliza el acontecimiento. Josep Maria Jové, el alto cargo de la Vicepresidencia de la Generalitat catalana, era el escribano del procés, el notario interior de la conspiración independentista que confeccionaba el diario secreto de las reuniones golpistas.

Lo importante del bloc es que demuestra la desvergüenza del comité estratégico de los separatistas, el cual sabía perfectamente de lo imposible de su propósito y de las mentiras que deberían fabricar para excitar a la parroquia independentista y para crear una movilización continua que desembocara en la ruptura con España.

El bloc de notas demuestra también que la revolución de las sonrisas era realmente la revuelta de unos dirigentes fanatizados que eran muy conscientes de su locura pero que decidieron jugar al póquer echándose un gran farol para atemorizar al Estado, asustar a la siempre impredecible Europa y hacerles finalmente negociar.

Ni estaban preparados, ni tenían estructuras de Estado, ni había plan B excepto huir y montar la pantomima del exilio. Cuando el Estado, eso sí con muchas dudas, vio el farol, lo que quedó fue la plaza de san Jaime en una grotesca celebración por una independencia imposible. La fuga de Puigdemont y los suyos era la reacción lógica de unos tahúres que habían sido descubiertos en la mesa de juego haciendo trampas y que no quisieron pagar sus deudas. El bloc de notas de Jové es el acta de una partida en la que los independentistas se jugaron Cataluña a un todo o nada mientras engañaban a los ciudadanos, un penoso documento de unos irresponsables dispuestos a cualquier cosa por seguir el farol hasta el final.

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