MICROCIRUGÍA

El centro necesita delicadas soluciones urbanísticas... siempre que Tráfico no vaya por libre y cierre la zona a la circulación

Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

Escribo y tengo a la vista el ejemplar de 'El Pueblo' que dio noticia de la existencia de un plan de reforma del casco histórico de Valencia llamado a hacer historia. Era el plan de Federico Aymamí, del que empezó a hablarse en 1908 y que fue finalmente aprobado por el Ayuntamiento en 1912; un plan que planteaba una avenida de cuarenta metros de anchura entre el puente del Real y la plaza de la Reina; y otra, la Gran Vía del Oeste, que tenía que enlazar la plaza de San Agustín con el puente de San José.

Ninguno de los dos grandes proyectos urbanísticos que anunciaba se han realizado. La avenida del Real no llegó a abordarse nunca y la del Oeste se quedó a medias: la vino a detener este periódico, con unos cuantos artículos de su director, unos meses antes de la riada. Y hoy en día la tenemos fosilizada en ese erial que llamamos plaza de Brujas.

Esa plaza es una de las tres que el consistorio quiere remodelar, junto con las de la Reina y del Ayuntamiento, las dos plazas eternas, las de siempre, las que a lo largo del siglo largo que ha pasado desde los trabajos de Aymamí han sido objeto de concursos, titubeos, proyectos, desengaños, promesas, fracasos, construcciones y derribos. No hay alcalde que se precie que no haya caído en la tentación de hablar, meter las manos y equivocarse sobre al menos una de nuestras queridas plazas. Con el error añadido de que algunos también les han cambiado el nombre.

No pasa nada. Eso es la vida de la una ciudad. Pero parece oportuno hablar de ello, al hilo del viejo proyecto Aymamí, porque observo en el departamento de Urbanismo que dirige el concejal Sarría un interesante deseo de redondear y resolver zonas, incluso manzanas o esquinas del casco antiguo, con el afán de solventar nudos urbanísticos muy viejos; incluso recuperando la trama que dibujó el padre Tosca. Valencia, en efecto, tiene en el urbanismo crucigramas históricos enquistados. La ciudad tiene, en el Carmen, torres de diez plantas alineadas con esa avenida del Oeste que no se construyó; y espacios que desde 1908 esperan ser uno de los 'squares' que el artículo mencionado saludaba.

Valencia requiere, en efecto, operaciones de microcirugía urbana que, más allá de las grandes plazas, resuelvan pequeños enclaves urbanos parados durare décadas: Eixarchs y el entorno de la Fundación Chirivella, lo merece sin duda. Y los solares del concento del Carmen, la Bolsería, teatro Princesa, Salinas, la muralla árabe, Guillem de Castro-Lliria, Baja, Salvador Giner, Martín Mengod, las plazas del Pilar y López Chavarri, el Centro Excursionista, el convento de San José...

Se trata de revisar y recoser el centro, minuciosamente, con soluciones que lo hagan atractivo para los promotores. Siempre y cuando, claro está, no lo vaya impidiendo por otro lado un departamento de Circulación que va por libre, no consulta e impide circular con el fin de hacer la zona inhóspita e inhabitable.

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