EXPOSICIÓN PERMANENTE

La estupenda muestra de planos y maquetas del Edificio del Reloj debe ser el embrión de un Museo Marítimo que no arranca

EXPOSICIÓN PERMANENTE
Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

La Autoridad Portuaria de Valencia nos hizo, por Navidad, un gran regalo a los valencianos. En el Edificio del Reloj abrió una exposición de maquetas navales que está teniendo, como era de esperar, un éxito resonante. Bajo el título de 'Plànols, Maquetes i Mestres d'Aixa del Port de València', nos muestra la historia portuaria completa y se detiene, además, en nuestra larga tradición constructora de barcos, a través de quince magníficas maquetas nacidas de la tarea de Joaquín López Martínez, uno de los últimos 'Mestres d'Aixa' de nuestra costa, y José Carrión Vicente, los dos reconocidos maestros del modelismo naval.

Miles de valencianos han pasado por la sala de exposiciones en las últimas fechas, festivas o semifestivas, para confirmar que todo lo marinero sigue teniendo en Valencia un tirón muy especial, un afecto claro, que no es en absoluto correspondido por la actividad cultural oficial. Las maquetas expuestas, que aúnan rigor histórico y técnico, despiertan en los visitantes una admiración dormida y mitigada; o mejor dicho muy aletargada por la ausencia de estímulos a los que acudir. Por decirlo claro, porque hemos empezado un nuevo año y no tenemos aún el anhelado Museo Marítimo.

Pero la exposición de la Autoridad Portuaria, que aunque selecta no es más que una muestra pequeña de lo que podríamos ofrecer, se va a cerrar el domingo 14. Todavía quedan diez días para verla y llenar la sala; pero sólo faltan diez días para que esa llamita marinera se apague... en espera de que Generalitat, Ayuntamiento, Diputación, Universidad, Puerto y otros 'presuntos implicados' en uno de nuestros proyectos más necesarios y demorados se pongan las pilas y coloquen la primera piedra. Porque aunque hay plan, proyecto y estudios académicos muy solventes, el Museo Marítimo no arranca: está congelado, no se ve calor oficial en torno a la idea. Para evitarme disgustos no he querido consultar los presupuestos de las instituciones concernidas para 2018; pero mucho me temo que no haya consignaciones para abrir al menos una de las tres proyectadas sedes a lo largo de este año.

Así las cosas, este artículo se va a convertir en atrevimiento. ¿Por qué cerrar la exposición del Edificio del Reloj? ¿Por qué no aprovechar los meses de enero y febrero para visitas escolares? ¿Por qué no prorrogarla hasta Fallas y Semana Santa, que son fechas ideales para las visitas turísticas? ¿Por qué la Autoridad Portuaria no se convierte en autoridad moral y marca el camino del Museo Marítimo con la decisión de exponer de forma permanente esta mínima pero brillante colección como el embrión del Museo que Valencia y toda la Comunidad se merece?

Empecemos ya. Aprovechemos lo bueno que ya tenemos, refrendado por la calurosa acogida del público. La exposición no interfiere con los usos oficiales del edificio-emblema del Puerto y es un saludo cordial a todos los que visitan la Valencia marítima. No lo hagamos todo a medias, como siempre...

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