EL EJEMPLO

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

La muerte de Johnny Hallyday ha conmocionado Francia. Especiales de televisión y prensa recuerdan su trayectoria; líderes de la polítia y la farándula le dedican emotivas palabras. Francia nunca abandona a sus artistas, a sus intelectuales. Hace tres días falleció el escritor y académico Jean D'Ormesson y también le prodigaron homenajes desde los medios. Este ejemplo interesaría adoptarlo pues aquí no sólo olvidamos a nuestros ilustres sino que les negamos sus méritos.

Hallyday jamás difuminó su aire de guapo macarra que brotó desde la calle y sufrió el abandono de sus padres biológicos. Más de cinco décadas dominando los escenarios, ahí es nada. Detalle que a lo mejor se obvia por políticamente incorrecto en lo que se publica en nuestro país viene con su derechismo. Apoyó activamente a Chirac y luego a Sarkozy. ¿Le restó fans su natural tendencia derechista? En absoluto. Le contrataron cuando la fiesta del diario comunista L´Humanité y el rojerío allí presente coreaba su nombre extasiado. En Francia, otra lección que deberíamos aprender, no se muestran sectarios con sus ídolos y distinguen entre la obra y la ideología. Ya lo dijo la actriz Arletty cuando la juzgaban tras la Segunda Guerra Mundial por haber confraternizado con oficiales alemanes: «Mi corazón es francés pero mi culo es internacional», y de esta guisa zanjó la polémica. Conviene no olvidar lo que le sucedió a la cantautora Russian Red. Se le ocurrió deslizar que votaba a la derecha, al PP, y los progres no la quemaron como a una bruja medieval de milagro. Soportó una campaña atroz y balbuceó excusas implorando perdón. Hoy vive en el extranjero y no parece que tenga ganas de regresar. Francia, tan cursi en ocasiones, tan chovinista en general, nos brinda una senda de tolerancia y respeto ahora que el bello Johnny ha fallecido.

Fotos

Vídeos