Surrealismo catalán

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Si no fuera porque estamos hablando de un asunto tan serio como la unidad territorial de España, con todas las implicaciones que eso supone en lo que se refiere a la buena marcha de la economía, a la estabilidad de las instituciones democráticas y a la imagen internacional de nuestro país, sería para tomarnos el 'procés' no ya como una gran farsa -que también- sino como un sainete intrascendente, una comedia de tres al cuarto con actores de medio pelo. La última escena que nos deja este vodevil barato es la del listado de acompañantes del expresidente Puigdemont en su periplo por el Norte de Europa. Además de los dos mossos que hacían de chóferes -y que ya están siendo investigados por la Fiscalía- y del empresario e íntimo amigo del líder independentista, Josep María Matamala, el mesías del soberanismo contaba con la inestimable colaboración de un investigador de la Universidad de Barcelona, Josep Lluís Alay Rodríguez, que al parecer es profesor -pásmense- de Historia del Tibet y de Mongolia en dicho centro, además de comisionado de Relaciones Internacionales de la Diputación de Barcelona. Todo lo cual nos permite llegar a varias conclusiones. Las dos primeras son de indudable sorpresa. La Universidad de Barcelona tiene un profesor (tal vez más) de Historia del Tibet y de Mongolia, un tema que como es sabido causa furor en España, tiene infinidad de seguidores y multitud de implicaciones en la vida diaria de los ciudadanos. En una comunidad autónoma donde no se estudia la historia de España y lo que se estudia es para distorsionarlo y para presentar a los españoles poco menos que como invasores de un país extranjero, existe un profesional que cobra por investigar y explicar (¿a quién?) la historia del Tibet y de Mongolia. La segunda no es menos llamativa. El acompañante de Puigdemont es también, ojo al dato que diría José María García, 'comisionado' (menos mal que no es 'alto comisionado') de Relaciones Internacionales de la Diputación de Barcelona. La pregunta surge por sí sola: ah, pero es que la Diputación de Barcelona ¿tiene relaciones internacionales) ¿Con quién? ¿Para qué? ¿Sobre qué? No son sólo las famosas 'embajadas' de la Generalitat, ni los proyectos para expandir el catalán y el catalanismo en regiones como Valencia (las subvenciones a Acció Cultural del Pais Valencià) es que también la Diputación tiene un departamento de 'Internacional', que ya nos podemos imaginar para lo que ha servido estos años. Y una tercera conclusión: si este hombre, Alay Rodríguez, es el gran apoyo intelectual de Puigdemont, es más fácil de entender la ensoñación en la que vive el expresident, su ausencia de realismo, su irresponsabilidad manifiesta. Qué lástima no poder tomárselo a broma, porque juego, da mucho juego.

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