MILITARES SIN ARMAS

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Tras las protestas de algunos colectivos antimilitaristas, el tripartito liderado por Ribó -tan proclive a aceptar este tipo de reivindicaciones- ha anunciado que en la feria Expojove estará el Ejército pero sólo «en su versión humanitaria», que según la particular versión del concejal de Cultura Festiva es la UME, la unidad de emergencias, por lo que no llevarán armas. Esta decisión es toda una metáfora de nuestro tiempo, de ese buenismo rampante, infantil, ingenuo y muy peligroso que ha venido para quedarse. ¿Acaso no considera el concejal Fuset que es una labor humanitaria la actuación de las Fuerzas Armadas españolas en conflictos bélicos donde la población civil es asediada y maltratada, sometida a toda clase de privaciones y en los que las mujeres son violadas?

A nadie en su sano juicio le puede gustar la guerra, no es por tanto una cuestión de preferencias el destinar dinero de los presupuestos a la compra de armamento y de material para el Ejército. Es algo mucho más simple: sentido común. Los soldados llevan armas porque desgraciadamente en ocasiones tienen que hacer uso de ellas. Como los policías. O como los camiones de bomberos van pertrechados con mangueras para apagar incendios. ¿Debemos ocultar a la vista de nuestros niños la visión de los bomberos para que no asocien esta profesión con el fuego? Y qué decir de los médicos, los cirujanos, los dentistas, que no se enteren los pequeños de la casa que existen profesiones que tienen que curar a otros seres humanos porque entonces preguntarán por las enfermedades, las operaciones, tal vez la muerte...

El buenismo en España quedó entronizado con Rodríguez Zapatero y su famosa alianza de civilizaciones, de la que nunca más se supo. Con el Ejército y la exaltación del pacifismo reaparece. Un rápido repaso de la historia de la humanidad nos demuestra lo absurdo del propósito, lo irracional de aspirar a un mundo feliz que desconoce el carácter del ser humano, sus tendencias, sus puntos débiles. Mientras haya hombres sobre la Tierra habrá guerras, disputas y conflictos por territorios, bienes, fuentes de energía, infraestructuras. Y los Ejércitos serán necesarios. Más aún cuando cada día desempeñan labores añadidas de servicio al ciudadano, desde las que hace la UME -catástrofes naturales- hasta la seguridad contra el terrorismo.

A los niños que van a Expojove habría que explicárselo y enseñarles que una cosa es la comprensión y hasta la admiración por el papel de las Fuerzas Armadas y otra muy distinta y totalmente rechazable es el militarismo, una corriente que afortunadamente hoy en España tiene muy pocos seguidores. Pero entre el progresismo hay un postureo que siempre sale a cuenta y dárselas de antimilitarista forma parte del mismo.

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