El DNI

Trucó su carné para que otro se presentara por él ¡al Selectivo! El pequeño Nicolás es así de cutre, de simplón, de crío y de irrelevante

María José Pou
MARÍA JOSÉ POU

Al final, el pequeño Nicolás va a resultar poco más que un pillo común, 'pillus domesticus' en el inventario de la fauna patria. De momento la fiscalía pide cuatro años de prisión y no lo hace por haber metido a la Casa Real en un lío, por haber engañado a la Moncloa o por haber puesto en jaque al CNI. Si aún fuera por eso, resultaría honroso como delincuente intentando tocar los resortes del poder para evidenciar sus fallos, para aprovecharse personalmente o para denunciar los abusos. Pero no es nada de eso. El pícaro madrileño, digno de aparecer en una novela del siglo de Oro, trucó su DNI y no lo hizo para hacerse pasar por eurodiputado en Estrasburgo o para asistir a una Cumbre del G-20. Lo hizo para que otro se presentara por él ¡al Selectivo! Es así de cutre, de simplón, de crío y de irrelevante. ¿Qué será lo próximo? ¿Qué le persiga el CNI por falsificar la firma de papá en la excursión al Escorial?

Lo grave del caso no es que un imberbe falsee su carnet para entrar en la discoteca de moda sino que una funcionaria le hiciera el juego y facilitara el trucaje. Entonces resultaba demasiado extraño ver a un remilgado como él codeándose con grandes personajes del momento. Ahora sabemos que es incapaz hasta de enfrentarse a un examen que aprueba el 99% de los ni-nis de este país. ¡Cómo va a actuar, pues, de espía! Como no fuera para espiar a la vecinita del quinto cuando se quita el biquini en la playa, no lo veo en otras grandes misiones de la inteligencia internacional.

Supongo que él extenderá esa explicación fantástica (en todos los sentidos) que tanto ayuda a los pícaros de nuestro tiempo: la conspiración cósmica. Es una justificación maravillosa. Es como el jocker de las explicaciones. Sirve para todo, es útil hagas lo que hagas y siempre hay quien se lo cree. Y lo mejor es que no hay forma de desmentirlo. Él lo tiene muy fácil. Solo tiene que decir que en realidad lo del DNI y el Selectivo es un montaje del CNI para desacreditarle.

No hay más que recordar el primer informe forense que conocimos cuando lo detuvieron y que ponía en evidencia sus delirios de grandeza. Lo preocupante, de nuevo, es que algunos se pongan a su servicio cuando resulta clarísimo el engaño. La pregunta es qué pasa cuando el tipo no es un niñato con ínfulas de pijo sino un adulto con cara seria, con gesto adusto y con más inteligencia que la de un personaje de Mark Twain. ¿Cómo reaccionan ahí los resortes del Estado? Eso es lo que debería centrar nuestro interés. Y en eso quizás habría que jugar a la 'conspiranoia' del personaje. Mientras hablamos de él no lo hacemos de los temas esenciales ni de los grandes pícaros que esquilman este país, desde la Administración, la banca o el fútbol que tan calladitos nos tiene. ¿Será verdad, como decía el otro día una petición pro-Ronaldo en Internet, que nos da igual el dinero mientras sigan jugando o dirigiendo nuestros equipos del alma?

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