ACTUAR CONTRA «LA SITUACIÓN TERRIBLE»

Ahora se dan cuenta al fin de que son necesarios para la Comunitat Valenciana los trasvases de agua que abolieron con gran entusiasmo

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

El president Puig ha subrayado la necesidad de actuar contra «la situación terrible» que representa la larga sequía en la Comunitat Valenciana.

Tras comprobar en la Vega Baja la gravedad de la situación, el presidente de la Generalitat ha solicitado una reunión con la ministra de Agricultura y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, para plantearle que hay que establecer medidas urgentes. Entre ellas, el presidente Puig quiere pedir que las desalinizadoras funcionen al cien por cien y «una aportación extraordinaria del trasvase Tajo-Segura» para salvar cosechas en el sur de Alicante

Conforta que en las más altas instancias políticas valencianas se tome plena conciencia de que estamos ante un panorama «angustioso» por la falta de agua, y que esta precariedad se traduce además en pérdidas de producción en actividades agroalimentarias «que se encuentran en un momento de enorme crecimiento y aceptación en los mercados europeos».

Para que no haya dudas sobre el alcance del problema, Ximo Puig ha remarcado que «la sequía es una desgracia añadida que puede generar problemas relacionados con el empleo y con la falta de actividad económica».

También ha asegurado el jefe del Consell que el Gobierno valenciano «está del lado de los regantes» y que seguirá trabajando para solucionar el problema. La cuestión es cómo.

Resulta esperanzador que el señor Puig hable de trasvases para mitigar nuestra carestía de agua, porque, pese a que se ha referido a uno en concreto, el Tajo-Segura, que en estos momentos no puede ser operativo por escasez de caudal en los embalses de cabecera, eso hace suponer que por fin hay perfecta conciencia de qué es lo que pasa y cuál es el único modo de auxilio: traer agua de fuera. Porque lo de las desalinizadoras está muy bien, pero es una solución parcial, como la reutilización de caudales, ahorros sistemáticos y todo lo que se quiera, pero la parte gorda del socorro ha de llegar de otras cuencas, interconectándolas, como hoy se hace con todo, menos con el agua. Es decir, son precisos los trasvases.

Sin embargo es necesario recordar que fue el partido del señor Puig el que paró la construcción del trasvase del Ebro y lo derogó, al igual que otros posibles, cuando Rodríguez Zapatero llegó a la Presidencia del Gobierno en 2004, y que desde entonces nos están diciendo que hay que conformarse con lo poco que tenemos. Hasta que comprueban lo dura que es la sequía y hasta dónde pueden alcanzar las pérdidas económicas, con lo que se convencen de que no habrá más remedio que acabar pidiendo trasvases. El caso es que el del Tajo sólo puede socorrer a una parte de la Comunitat, en estos momentos no puede trasvasar nada porque la ley establece unos mínimos, y además en Castilla-La Mancha, donde gobierna también el PSOE (igualmente coaligado), no quieren que se trasvase nada nunca más. ¿Cómo lo arreglaremos?

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