EL VALENCIA HA VUELTO

KIKE MATEU

Tú tranquilo Marcelino. Con la verdad se va a todas partes, la sinceridad es una gran virtud y yo con esos valores voy a muerte con quien los tenga. Menudo lío le han montado al entrenador del Valencia por atreverse a opinar del Real Madrid. Y, para evitar malentendidos, lo ha hecho con un respeto que no puede ofender a nadie, salvo que formes parte de un rodillo empeñado en tapar las verdades del barquero. A Marcelino le gusta hablar de fútbol. Y cualquiera que haya escuchado la buena entrevista de Radio Marca se dará cuenta que habla del Madrid como lo hace del Barça, del Atleti y de su propio Valencia Habla de la liga sin criticar a nadie. Porque, opinar no es criticar. Pero... con la iglesia hemos topado. En este país futbolero se puede opinar de todo menos del Real Madrid. Si tocas al universo blanco, sin estar dentro de él, eres un proscrito al que hay que eliminar rápidamente: 'Que la verdad no te estropee una buena milonga'. Al hombre le dio por contar lo que todos vemos: que el Madrid es peor equipo que el año pasado. Lo dijo Marcelino, lo digo yo, lo dice usted y la clasificación de la liga. Y lo dicen los goles de Morata en el Chelsea más los que no lleva Benzema. De 'The Best' Ronaldo ni hace falta opinar. Y como la realidad es aplastante, hay que matar a quien lo dice. Nos pasamos la vida pidiendo honestidad en los protagonistas de un fútbol plagado de mentiras y cuando sale un entrenador de primer nivel diciendo honestamente lo que piensa, tanques a la calle y crucifixión en la puerta del Sol. Pues yo, que sí respeto las opiniones de los demás, no transijo. Cuando -con sumo respeto y delicadeza- se opina de la liga que uno juega hay que respetar a todo el mundo. Jamas -repito- jamás Marcelino querría herir al madridismo, al Real Madrid y mucho menos a Zidane, al que me consta respeta profundamente. Marcelino sufre hoy el llamado mal de altura. El Valencia vuelve a estar en su lugar histórico, vuelve a estar arriba y vuelve por fin a ser rival del Madrid -al menos así es en este momento- como antaño. Y, como ya ocurriera entonces, cada palabra desde Valencia vuelve a llegar a Madrid como un ejército invasor al que abatir con toda la artillería blanca. Tranquilo Marcelino. Aquí sabemos de eso. Y cuanto más arriba, más molestas. Pero ésa es la grandeza de este Valencia, que vuelve a ser grande también en la capital. Ése es el camino. Que nadie nos quite la posibilidad de opinar libremente, de contar la verdad que uno siente y no tener miedo al que dirán. Bien, Marcelino. Sigue así. El Valencia ha vuelto y se nota. Por cierto, que gran sorteo de Copa para los blanquinegros. El camino hacia una posible final comienza en buenos sorteos. Salvo que se cruce en ese camino un Damián de la vida con la ayuda del árbitro.

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