Soler y Soriano

KIKE MATEU

Permítanme llevar la contraria hoy a no se qué corriente de opinión que intenta -supongo que de forma deliberada- ocultar la verdadera realidad que se vivió aquel verano de 2009 que ha llevado al Valencia a deber ahora 23'6 millones en concepto de una multa que respeto pero cuyo fondo tampoco acabo de entender. Aún recuerdo aquel día en el que Juan Soler acudía a una notaría valenciana para quitarse de encima a la desesperada sus acciones del Valencia ante la desesperación de Soriano de hacerse con el poder. En una compraventa que todo tenía que ver con el amor al bolsillo propio y nada con el amor al club ya ajeno, Soler vendió sus títulos a Soriano que a su vez acudía como representante de Inversiones Dalport, una empresa fantasma que con bonos falsos de Ford Motor Company se hizo con el control accionarial del Valencia CF. ¿Se acuerdan de todo esto o soy el único que no ha perdido la memoria? ¿De Víctor Vicente Bravo se acuerdan o tampoco? ¿Y del logotipo oficial del águila sacada de un cuaderno infantil de dibujos? Me parece aberrante no tener memoria en un caso tan flagrante. Soler y Soriano vendieron el alma del Valencia a un delincuente reconocido sin importarles un carajo lo que pudiera pasar. 'Yo no sabía nada' alegarían después. Soler solo quería salir corriendo del agujero al que él mismo había llevado al Valencia y Soriano se presidía encima. Nadie pagó con los cromos del coyote pero Dalport ya estaba dentro.

Luego vinieron ya todos los barros que nos han traído estos lodos. Pero cuando el PP pertrechó la operación para evitar que Dalport consumara su asalto al Valencia no encontré a nadie criticando nada. Otra cosa es analizar -que hay que hacerlo- cómo se gestó la operación y cómo se consumó la chapuza. Seguro que Llorente pudo elegir llevar al club a concurso de acreedores para anular la crisis accionarial y optó por apoyar la solución de la Generalitat (y la de su banco acreedor, que no me olvido). Todas las posiciones son defendibles siempre y cuando no olvidemos a los verdaderos responsables de la situación actual del Valencia. Soler y Soriano llevaron al Valencia al límite abriendo la puerta del club al tiburón Dalport. Cualquier ocultación de esta realidad es engañar a la gente. Lo actores que después se sumaron son responsables de cómo evitaron la desaparición del Valencia. Quizá un concurso de acreedores habría sido una buena solución o quizá al club le habría ido peor. No lo sabremos nunca. Si 24 millones son las deudas que hay que pagar por elegir una forma 'poco regular' -según la CE- para salvar al Valencia, poco me parece si tenemos en cuenta que hoy no existiría el club si nadie anula aquello que Soler y Soriano firmaron en una notaría de Valencia aquel mes de julio de 2009. No lo olviden nunca.

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