LAS CUENTAS NO SALEN

Las protestas del comercio por la invasión de manteros han sacado a la luz un problema bastante mayor: la falta de policías en Valencia

María José Grimaldo
MARÍA JOSÉ GRIMALDO

Hay previstos efectivos de la Policía Local en todos aquellos lugares susceptibles de que se produzca venta ambulante». «Un dispositivo integrado por 16 agentes vigilará el centro de Valencia y los mercados extraordinarios». Todavía hay más: «También habrá, semanalmente, un total de 36 agentes destinados a los mercados extraordinarios de la ciudad que, además de sus funciones habituales, supervisarán la venta ambulante». Todo esto, declaraciones y anuncios oficiales, llegaba de la mano de la concejala de Protección Ciudadana el pasado viernes. Cuatro días después, la realidad, que siempre es muy tozuda, concejala Menguzzato, se ha encargado de poner las cartas boca arriba.

Sábado. Apenas transcurridas veinticuatro horas de sus palabras. Imágenes publicadas por LAS PROVINCIAS evidenciaban que, pese a lo dicho, bulevares de manteros toman el centro de la ciudad con absoluta impunidad.

Domingo. La situación se repite, desde hace meses aseguran muchos comerciantes, en las principales arterias comerciales de Valencia. ¿Será que no los localiza el dispositivo anunciado por la concejala? ¿O que no hay dispositivo? ¿Y si los agentes siguen órdenes recibidas? Porque cuesta pensar que no actúen salvo que alguien les haya invitado a la permisividad. Pero quizá, sólo quizá.

Arranca la semana. Lunes: La asociación de comerciantes del centro se pronuncia. Y constata la evidencia: la presencia de manteros no es nueva pero el problema es que va en aumento. Y pide una brigada policial permanente: «No sabemos el motivo de que haya tanta permisividad», denuncian.

La respuesta llegó el martes del propio sindicato mayoritario de policías locales. Y es muy sencilla: No hay agentes. ¿De dónde se han retirado entonces esos 16 policías que anunció el Ayuntamiento para reforzar la vigilancia de la venta ilegal ambulante? De lo contrario, las cuentas no salen.

Pero la invasión de los manteros, concejala, ha sacado a la luz un problema bastante mayor: La situación que vive el cuerpo es «lamentable y alarmante», el descenso de plantilla hace peligrar la vigilancia en las calles, la reorganización ha supuesto recortes de servicios durante el día y la plantilla no se amplía desde el año 2009.

Es la descripción que hacen de su día a día los propios agentes, quienes además vinculan las protestas del comercio a la supresión de la Unidad GOE. Ya sé, concejala, que la plantilla está congelada desde hace diez años. Y que entonces no gobernaban ustedes. Pero desde hace ya dos años y medio, sí. Y vuelven a ser los policías los que le recuerdan que su gobierno abrió el año pasado un proceso de oposición para treinta plazas (la mitad las han necesitado sólo para controlar manteros esta Navidad) y, a punto de acabar éste, el único trámite cumplido ha sido la presentación de instancias.

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