Saña

TIENDA DE CAMPAÑA

¿De qué visita papal hablamos? Quizá se pone ensañamiento en un asunto del que han pasado nada menos que doce años

Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

Los medios explican la nueva tormenta judicial: la de la visita del Papa. Me pilla medio dormido y me pregunto qué Papa pudo ser. Porque no sé si Benedicto XIII, el Papa Luna, está en la lista oficial o fue descabalgado. Y en cuanto a los Borja, pasaron buenas temporadas en Valencia, dejaron hacer cositas por aquí y por allá, pero aún no eran pontífices. Así es que... Recuerdo haber visto, es verdad, al papa de la Pantanada, San Juan Pablo II... pero como entonces empezaba a gobernar el PSOE y lo de Filesa no fue en Valencia, he de concluir que hablamos de Benedicto XVI, aunque está retirado y lo veo muy mayor para venir a declarar a Les Corts, requerido por los tránsfugas de Ciudadanos.

A veces llego a la conclusión de que los medios, como el pianista Sokolov, interpretan lo escrito, la partitura prevista por la historia. El ruso parece un autómata, ya sabéis: toca con un perfeccionismo desalmado, de objetiva frialdad. Pero a mí me da la sensación de que algunos medios, o sea bastantes medios, andan poniendo su gotita de pasión, me atrevería a decir que de saña, en un asunto que se vuelve muy cruel si se observa que ya han pasado doce años.

¿Sokolov interpreta o ejecuta la partitura? Fíjate, qué riqueza de matices, qué distancia entre ejecutar e interpretar al mismo Schubert... ¿Qué harán los medios, qué hará la Política, qué hará la Justicia con un árbol ya caído, Francisco Camps? En Radio Nacional de España -ojo, que no hablo de Radio Carne Picada- escuché ya en la noche del viernes unas afirmaciones sobre Valencia y lo valenciano que derrumbaban todos los loables esfuerzos del presidente Puig por saldar la «hipoteca reputacional»... Y eso que la fiesta no ha hecho más que empezar: el día que acuda un obispo a la Ciudad de la Justicia, habrá emisora de televisión que sorteará las plazas de cámara, sonido y redactor...

Pero este es el percal que fabricamos; de modo que términos como la prescripción del delito se difuminan sobre las cenizas de la presunción de inocencia.

Menos mal que mientras la Política, con saña, bebe los vientos de los próximos meses electorales, sigue habiendo gente que trabaja con eficacia por Valencia y por España. Me fijo en Aurelio Martínez, por ejemplo, que en un solo día ha regalado a la ciudad lo que puede ser un parque marítimo espectacular mientras ponía a rodar la necesaria solución submarina para el acceso norte del puerto. Con buenas lecturas -como los viejos proyectos del ingeniero Gómez Perretta- y la colaboración de la amenaza independentista catalana, Valencia podría recibir de aquí a pocos años espléndidos regalos que no se lograron con el PSOE en el poder o cuando Aznar coqueteaba con Pujol.

Lástima que Aurelio Martínez no quiera ser candidato a la alcaldía, ni por el PSOE ni por el PP. ¿Se puede ser candidato de dos partidos a la vez?

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