retablos

En Barcelona se exhiben cuatro retratos de reyes de la Corona de Aragón procedentes del viejo Ayuntamiento de Valencia

Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

En septiembre de 1427, el Ayuntamiento de Valencia contrató a dos pintores, Jaume Mateu y Gonçal Peris, para que trabajaran en la decoración de la sala más noble de la sede municipal, situada en lo que hoy conocemos como Jardines de la Generalitat. El edificio había sufrido muchos daños durante el incendio de 1423 y, recuperado con gran esfuerzo, querían los munícipes que su sala principal, la Sala Daurada, luciera con un artesonado esplendoroso, donde habrían de colocarse 'XV tabulis sive postibus pictis imaginibus regum Aragonorum', o sea quince tablas o retablos con retratos pintados de los reyes de Aragón...

Del encargo se sabe que cuando Alfonso el Magnánimo visitó el Ayuntamiento en 1428 los artistas no habían terminado su tarea. Pero también que al concluir se embolsaron 1072 sueldos y tres dineros, una suma muy respetable.

Lo que no se sabe bien es cómo se pudieron perder por el agujero de la historia once de los quince retratos de los reyes y sobre todo cómo los cuatro que se conservan hoy en día están en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, formando parte destacada de sus colecciones de arte medieval. Los retratos, unas tablas de 56 centímetros por 45, representan a Alfonso el Liberal, Pedro el Ceremonioso, Alfonso el Magnánimo y nuestro amadísimo Jaume el Conqueridor, cuya imagen coronada, de rubios cabellos y ondulados bigotes y barbas, es la que tenemos como oficial, por así decirlo, por ser la más antigua que se conserva de él aunque fue pintada siglo y medio después de su muerte.

Verdad es que los valencianos somos muy manazas y que el antiguo Ayuntamiento se nos cayó literalmente a pedazos, hacia 1860, coincidiendo con una epidemia de cólera y la crisis de la seda. Unos por otros, la vieja casona se derribó y aún tuvimos suerte porque Teodoro Llorente y otros cultos caballeros se empeñaron en que el artesonado no fuera vendido para leña como pretendía un concejal bastante bestia. De modo que las vigas bellamente labradas durmieron muchos años en el Palacio Arzobispal hasta que un glorioso alcalde republicano, Ricardo Samper, tuvo el buen gusto de proponer, en julio de 1920, que el viejo artesonado se restaurara después de seis décadas y pasara a decorar el Salón del Consulado de la Lonja.

Sin embargo, ya digo, de los quince retablos de nuestros queridos reyes aragoneses, hay once a los que se perdió la pista y cuatro que se encuentran en el MNAC, acompañados de una ficha que confirma su procedencia valenciana -'Sala del Consejo de la Casa de la Ciudad de Valencia'- sin que se deslice ningún otro detalle morboso sobre cómo viajaron hasta Barcelona. Aparecieron como fondos del Museo Provincial de Antiguedades, y de allí pasaron al MNAC. El retrato de don Jaime nunca lo ha reclamado nadie. Regresó una vez a Valencia, hace bastantes años, y fue expuesto en el palacio de los Scala, en la plaza de Manises. Pero lo devolvimos a tiempo. !Mecachis!

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