El PP desconcertado

Rajoy ha sido el único que ha actuado, para dejar claro que por lo que a él respecta lo ocurrido en Cataluña no afecta a su Gobierno

CURRI VALENZUELA

La teoría oficial es la de que al Gobierno y al PP no les pasa nada. Su descalabro en las elecciones catalanas ha sido un hecho puntual, producto del tirón de Inés Arrimadas como candidata y del ansia de Ciudadanos por presentarse como el voto útil para derribar al independentismo. En los últimos diez días Mariano Rajoy ha desplegado una hiperactividad diseñada para que los españoles veamos cómo sigue al frente de nuevos proyectos, desde más carreteras a pactos sociales. Y en su partido se han ido de vacaciones sin admitir la dimisión de Xavier Albiol, ni dejar pistas de que se producirán cambios en ninguno de sus departamentos o entre sus dirigentes.

El silencio es la norma. Cuando Rajoy reunió a su Ejecutiva a la mañana siguiente de que se contaran los votos en Cataluña nadie habló, aparte de él mismo y Albiol. Por tres veces el presidente preguntó si alguien quería tomar la palabra. No hubo respuesta. Una actitud colectiva que podría atribuirse al shock colectivo de ver al PP catalán en el grupo mixto de su parlamento si no fuera porque con el transcurso de los días la actitud de los dirigentes sigue siendo la misma.

Rajoy ha sido el único que ha actuado, en su caso para dejar muy claro quepor lo que a él respecta lo ocurrido en Cataluña no afecta a su Gobierno. No va a cambiar a sus ministros porque no ve razón alguna para hacerlo, dejó caer en la rueda de prensa con la que despidió el año. Su baza fuerte, insistió, es la de llevar a buen término una Legislatura que arroje el balance de una evidente recuperación económica y un sustancial crecimiento del empleo. Se supone que conseguido todo esto, que es algo bastante probable que pueda lograr, cuando llegue el momento una mayoría suficiente de españoles reconozcan delante de las urnas que con el PP en el Gobierno les va mejor. O sea, que puede que a la gente no le guste Rajoy y recele de su partido, pero la alternativa le sea más preocupante aún.

La alternativa es Ciudadanos y en el PP no tienen tan claro que el optimismo que reina en La Moncloa les vaya a beneficiar para las próximas elecciones, que son las municipales y autonómicas de la primavera del año que viene. Los dirigentes regionales, más apegados al sentir de la calle que los de la sede central, saben que el auge naranja en Cataluña puede extenderse a otras zonas y que Rivera y los suyos tienen mejor predicamento que los populares entre los menores de cuarenta años. Para prepararse ante la que se les avecina han decidido elegir a sus candidatos antes del verano, con tiempo para que se trabajen la calle. Pero, por otra parte, ellos mismos tienen cerradas las puertas a su renovación: los candidatos autonómicos serán, según las reglas de su partido, los respectivos presidentes regionales elegidos en sus recientes congresos y los aspirantes a alcaldes, sus personas de máxima confianza en cada localidad. Nada que ver con lo que sus votantes esperan de ellos.

Fotos

Vídeos