PESADILLA ANTES (Y DESPUÉS) DE NAVIDAD

Como los turrones, las invectivas anticristianas de algunos de nuestros alcaldes y concejales más ociosos también vuelven por estas fechas

CARLOS FLORES JUBERÍAS

Tan típicas de estas fechas como los villancicos y el espumillón; tan insoportables como las cenas de empresa y las visitas a la suegra; tan absurdas como el amigo invisible y los renos de nariz colorada; y, sobre todo, tan intrascendentes como los propósitos para el año nuevo y las llamadas a la paz mundial son ya las invectivas anticristianas de algunos de nuestros alcaldes y concejales más ociosos, que como las muñecas de Famosa y los turrones El Almendro, vuelven a nuestras calles por Navidad con una persistencia digna de mejor causa.

En su categoría 'light', tenemos el caso de aquellos a los que jamás se les ocurriría sugerirle a un musulmán que ayunar está pasado de moda y que el Ramadán se disfruta más con un buen jamón a mano, pero que ante la llegada de una festividad cristiana como la Navidad se apuntan a la tentación de modernizarse, y visten a los Reyes Magos con camisones de colores sacados de un 'todo a cien', o les procuran su necesario contrapunto laico -y feminista- montando la Cabalgata de Las Magas con unas mamarrachas disfrazadas como extras de La Traviata.

En su categoría 'heavy', en cambio, militan los más atrevidos, entre los que el premio a la salida de pata de banco más extravagante debería repartirse ex aequo entre los ediles 'vallekanos' que pasado mañana exhibirán a una 'drag queen' en la Cabalgata de los Reyes (y las Reinonas) y aquella concejal de Compromís en Xátiva que por su cuenta decidió quitar el ángel del portal de Belén para «no ofender a otras religiones». Ignorando -cosas que la ESO, supongo, consideró ociosas- que precisamente los ángeles son figuras admitidas tanto en el credo cristiano como en el musulmán y en el judío.

Y por fin estaría esa categoría, de difícil etiquetaje, de los que nunca desaprovechan la ocasión para hacer ostentación de su sectarismo. Como la concejal de Podemos en Valencia a la que le ha faltado tiempo para quejarse de la presencia activa del Ejército en Expojove. Ignorando que nuestras Fuerzas Armadas no sólo son imprescindibles para la garantía de nuestra seguridad y de nuestras libertades, sino que incluso en esa tarea causan menos bajas civiles que -sin ir más lejos- la EMT, cuya propuesta de que los niños de suban a un autobús genera entre éstos el entusiasmo que todos supondrán. Y perdiendo en cambio de vista que puestos a buscar incongruencias en la propuesta municipal, bien podría haberlas hallado en el hecho de que una atracción vertebrada en torno a la idea de la alimentación saludable y la sostenibilidad estuviera plagada de puestos para el consumo de pizzas, hot-dogs, hamburguesas y gominolas.

Los alcaldes del cambio: tan osados como el más valiente de los trapecistas, y tan hilarantes como el más disparatado 'clown'. Y con la ventaja añadida de que, a diferencia de los artistas del circo, seguirán entre nosotros incluso después de Navidad.

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