LOS OLVIDOS DEL PLAN DE COEDUCACIÓN

PABLO ROVIRA

Más cerca, curiosamente, de la revisión judicial de la Educación diferenciada en la Lomce que del Día de la Mujer, la Conselleria ha presentado su Plan Director de Coeducación. Un documento más socialista que 'compromista'. Un texto propio de la actual Administración, centrada en el papel de agente transformador de la sociedad que tiene la Educación que, en el fondo, arrincona el papel transformador de la persona que tiene la escuela.

No es menosprecio, por tanto, de lo académico, sino la fijación por la transmisión de valores, o más precisos, por la construcción de nuevos valores sociales. Léase el artículo pues como complementario a dicho documento, ya que el aspecto más académico y competencial, desde esa 'perspectiva de género', aparece en menor grado. Y la cosa no es menor.

Efectivamente, no es menor, más si atendemos a lo que estos días se ha publicado con las últimas estadísticas del Ministerio de Educación. Y hay que insistir en la disonancias entre rendimiento académico, titulación escolar y expectativas profesionales que se dan entre chicos y chicas. De nuevo una Educación de aluvión, centrada en recoger la última agua de los torrentes sin medir la cosecha de los riegos.

Vayamos por partes. Sobre rendimiento académico, ya saben, eliminadas las reválidas y ocultas las evaluaciones diagnóstico (hay una norma que obliga a darlas a conocer pero qué más da) hay que recurrir a PISA 2015 para comparar sobre el asunto. En ciencias, los chicos de 15 años sacan mejores resultados que las chicas, si bien en la mayoría de las autonomías, como la Comunitat, no es significativo. En cuanto a la excelencia, tampoco hay muchos más chicos que chicas en los niveles más altos. Estas diferencias no universales a favor de los chicos también se da en Matemáticas (no universales porque en Filandia curre lo contrario).

Totalmente diferente es el caso de la lectura, donde domina "la tendencia universal de que el rendimiento de las chicas lectoras es significativamente más alto que el de los chicos" en todos los países del mundo. "No hay ninguna excepción". Y ahí, quizás -sólo me aventuro al quizás- puede estar una de las claves, junto con la actitud, de lo siguiente.

En cuanto a las titulaciones, qué decir ¿Cómo es posible que la igualdad citada en cuanto a rendimiento genere tan dispares resultados? En los institutos valencianos, en primero de la ESO, las chicas promocionan en 14 puntos porcentuales más que los chicos con todas las asignaturas aprobadas. Los chicos apenas pasan limpio el curso el 44%.

Obviamente esto tiene una repercusión en el fracaso escolar en la ESO: el de los chicos es 13,4 puntos porcentuales mayor que el de las chicas valencianas.

Si acaso, como he citado, sería interesante incidir en el impacto de esa diferencia significativa de las chicas en comprensión lectora que hay en la evaluación de las diferentes asignaturas. Es decir, eso que tanto decimos los padres a los niños de que lean bien el enunciado de los problemas de matemáticas.

Volvemos a PISA para hablar de las expectativas profesionales. El último informe se centró en ciencias, y se preguntaba sobre las expectativas de trabajo de los escolares (de 15 años, recordemos). «¿Qué clase de trabajo esperas ejercer cuando tengas 30 años de edad?» era la pregunta. En España chicos y chicas tenían más o menos las mismas expectativas de trabajar en empleos relacionados con las ciencias. Sin embargo, estas expectativas varían notablemente según los niveles de rendimiento. En los niveles altos (niveles 5 y 6 según el informe PISA) la proporción de chicas (46%) que espera trabajar en ciencias es bastante menor que la de chicos (62%).

Estas diferencias se disparan si concretamos más las áreas de trabajo. Tanto que en el área de salud, por ejemplo, es lo contrario, y las expectativas de las alumnas en trabajar en este sector triplican las de los chicos. Por el contrario, en tecnologías de la información y la comunicación, la de los chicos es siete veces mayor que la femenina.

En este último asunto -la presencia de personalidades femeninas en los currículos de ciencias, por ejemplo- sí se recoge en el Plan Director de Coeducación, pero este documento se centra en otras cosas. Así que lo digo yo: la escuela ya es femenina, tanto por sus docentes, mayoritariamente mujeres, como por sus resultados, mejores en el caso de las chicas. Aunque en el patio mande quien lleva la pelota.

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