Y SI OJALÁ FUERA VERBO

D. Burguera
D. BURGUERAValencia

Recopilando errores ortográficos, semánticos y demás, un tipo señaló en la radio el problema que se le presentó a una profesora cuando se encontró, que en un trabajo escolar, la interjección 'ojalá' convertida en verbo: ojalar.

Esa docente se tenía que mezclar más con la fauna parlamentaria, partidaria y administrativa y vería que lo de conjugar el ojalá se aprende en primero de Ciencias Políticas. Declinan 'ojalar' como si fueran checos o polacos, donde superan a los latinos a la hora de fabricar derivaciones, pues si la lengua del Imperio (Romano) se declina en cinco formas distintas, los bárbaros eslavos alcanzan las siete tranquilamente. En estas tierras, para estas cosas de la política, somos más de Varsovia que de Valladolid, pues ojaleamos que da gusto.

Porque sería una maravilla que el presupuesto del Consell se ajustase a la realidad, pero oiga, es que Vicent Soler ha metido sistemáticamente más de 1.300 millones anuales porque 'ojalá se apruebe este año el nuevo modelo de financiación', y así vamos desde 2016, e igual ocurrió con 2017 y lo mismo el año próximo. Ojaleando.

Porque sería ideal que las listas de espera se redujesen, pero cuando a una señora, una a la que yo conozco, le dio una trombosis en julio, la tuvieron unas semanas en La Fe, pero la devolvieron a su casa y allí está esperando, mientras el hospital de referencia mantiene cerrado uno de sus dos quirófanos de cardio. Ya se ha pasado dos veces por Urgencias y cada dos por tres tiene mareos. Ya sabe que cada día irá notando más fatiga, y ojalá la lista de espera se reduzca, pero la realidad es que no lo hace y que a día de hoy ignora si acabará el año operada o estará ojaleando como Carmen Montón. E igual pasa con Inclusión Social. Mónica Oltra pide más valoradores con razón, y más personal, pero bueno, sería conveniente contar con un sistema informático realmente en condiciones, y no con la castaña pilonga del ADA, una plataforma administrativa que falla ahora más que una escopeta de feria. Tres semanas sin poder hacerse seguimiento de los expedientes y lo que les queda, porque no son capaces de arreglar una herramienta básica para el trabajo de los asistentes sociales que articulan la dependencia, tanto los municipales como los autonómicos. Ojalá las cosas fueran de otra forma, pero son como son, y de ahí que todos ojalean a toda velocidad, como ocurre con esos dos diputados del PP, Luis Santamaría y Vicente Betoret, que el sábado estaban en una manifestación que sus propios líderes consideraron, ese mismo día y en ese mismo momento, inútil. Ojalean Santamaría y Betoret con cargos y candidaturas que no tienen, y mientras van haciendo camino, ya se verá si acertado o no. Ojaleando todos, sin distinción.

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