Los niños no cotizan

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

De repente ha estallado el problema de las pensiones. Viene de largo la preocupación para mucha gente, pero a veces hace falta que algo actúe de catalizador y, como tal, acelere determinadas reacciones, con la ayuda de alguien que le dé hervor al caldero. Pasa en química y ocurre con los movimientos sociales. El catalizador ha sido la carta anunciando el aumento del 0,25%. Un error, han reconocido. Pensiones dignas, se piden. Claro que sí, pero el asunto tiene muchas aristas. Hasta ahora se cobra pensión en función de lo cotizado. Con recortes por aquí y por allá; con injusticias, seguro que sí, pero la regla general es que se cobra en función de lo que se ha ido cotizando durante la vida laboral. Y más aún, se dan pensiones de resistencia (no contributivas) incluso a quien no cotizó nunca, porque es humano que no queramos que nadie pase necesidad. Pero no olvidemos que hay quien no cotizó nunca, o muy poco. El sistema no puede resistir eternamente y si el proceso camina a que haya cada vez más salidas que entradas, el negro horizonte es el de la quiebra. No habrá bastante dinero para pagar, se irá a exprimir a las minorías cotizantes del momento y éstas también se rebelarán. El problema no es sólo de pirámide poblacional, de demografía, de que nazcan pocos niños en España. Esto es muy negativo e inquietante, pero no lo es todo. Los niños no cotizan, lo hace el adulto que trabaja; se paga de la riqueza generada. El problema real de fondo es que no tenemos bastantes puestos de trabajo para generar riqueza y cotizar lo suficiente para equilibrar el sistema, sea con futuros niños españoles cuando crezcan o venidos de fuera. Tenemos 3,5 millones de parados, si hubiera trabajo daría igual quien ejerciera, de dónde fuera, vendrían y cotizarían, pero hemos dejado de producir muchas cosas que ahora hacen otros.

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