A la nieve en zapatillas

VICENTE LLADRÓ

Se fueron a la nieve en camisa y zapatillas. Con un par. Cogieron el todoterreno, convencidos de que se comían el mundo -«y si no llamamos a Emergencias»- y se pusieron a subir el Anglirú. Nada menos. Había empezado a nevar. Qué aventura. Rampas tremendas; que se lo digan a los ciclistas que suben cada año el coloso asturiano. El coche era potente, eso creían. Un 4x4, le dijeron luego al jefe del servicio público de Emergencias, cuando se quedaron atrapados. ¿Ah, sí?, «4x4, 16», les respondió el responsable asturiano del 112. Aplausos. ¡Qué desfachatez!, espetaron los aguerridos jóvenes, tan atrevidos, tan dispuestos a todo, tan imprudentes y temerarios. Vaya servicio público que nos desprecia, qué falta de atención; los denunciaremos. Ya tardan. Lo primero que incumplieron, seguramente, es que iban demasiados en el coche, siete (¿cuántas plazas tiene?). Dos de ellos, los más sensatos y mejor equipados, regresaron andando. Los otros cinco llamaron a Emergencias y pidieron que fueran a rescatarles. La grúa del seguro se quedó abajo. La Guardia Civil no le dejaba pasar, aunque en realidad tampoco hubiera podido. La nevada había crecido mucho en poco tiempo. Los del 4x4 venido a menos les decían a Emergencias que no llevaban ropa ni calzado para bajar entre la nieve. Pues aguarden ahí a que escampe. ¿Cómo, no vienen en helicóptero? Eso sí que hubiera sido el despitote del despilfarro. 'Si no vols pols, no vajes a l'era'. No hacía ninguna falta que fueran allí, desobedecieron las alertas reiteradas, no hicieron caso de nada, se arriesgaron por su cuenta, y pese a todo no estaban en situación de peligro, sólo de molestias accesorias (pasar algo de frío y hambre no les vendrá mal para reflexionar). Los servicios de socorro están para otras cosas. Luego amenazaron con repetir. Ya tardan en multarles.

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