Murthy, átese los machos

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

Enzo Pérez es el paradigma de un mandato, el de Layhoon Chan, que hoy termina. En enero de 2015, aterrizó el argentino en Valencia bajo el pago de 25 millones de euros. Unos tiempos no muy lejanos en el que el club vivía en el falso cuerno de la abundancia, con una mayoría de la afición anestesiada, con fábulas de final (in)feliz y camino de una previa de Champions que algunos creyeron rutina. Hoy, Enzo Pérez, que le ha costado al valencianismo 423.000 euros por cada partido completo jugado, enfila el camino de River Plate. Casi regalado, con el Valencia obligado a vender ante la falta de liquidez y el desprecio absoluto hacia una entidad que tuvo a bien incluso abrocharle el brazalete de capitán. Pérez se une a ese pelotón que en los últimos años ha manchado el símbolo del grupo. Indigno personaje para una historia centenaria. En esa caída libre del Valencia Club de Fútbol, los que amaron a Lim por encima de todas las cosas se sienten hoy despechados y amnésicos, la Champions League se ha convertido en un espejismo y en la caja de caudales las telarañas se acumulan mientras Mateu Alemany reclama «paciencia» ante el insuficiente trabajo de la cúspide de la dirección deportiva.

Marcelino circula con el freno de mano echado para acelerar en el momento en que las semanas se consuman sin novedades. Y la plantilla, hacinada, sigue sin soltar lastre porque los posibles compradores no son tontos a la espera de la temporada de rebajas, si es que todavía se puede recortar más el precio de lo que hoy se consideran saldos. Este es el panorama que a partir de mañana se encontrará el nuevo presidente, Anil Murthy, que tendrá que atarse los machos para dominar un transatlántico que hace dos años zozobra incapaz de hallar un rumbo fijo. Lim le ha encargado a Anil Murthy liderar la última oportunidad de Meriton. En Valencia, socialmente, encabezar el palco de Mestalla es ser la segunda autoridad en la provincia por detrás del presidente de la Comunitat. No sé si Murthy ha llegado a entender eso. Si no lo sabe, necesita un curso acelerado. La herencia que recoge el nuevo presidente es un regalo envenenado. En una temporada en la que a su finalización comenzará a amortizarse los créditos con Bankia, a la espera de una resolución de Bruselas sobre la multa de la UE, sin noticias del nuevo estadio, con un equipo envuelto en la incertidumbre deportiva y con un propietario ausente. Complicada papeleta para el nuevo presidente mientras parte del valencianismo ansía una catarsis a corto plazo que devuelva al Valencia al punto del que nunca debió salir. Layhoon Chan termina su tiempo en el club y sale por la puerta falsa, la más dura de todas. Empinado trayecto inicia el nuevo presidente.

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