MUJERES MÁS ALLÁ DE ORIÓN

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia». La poética reflexión del replicante Roy Batty en la escena final de Blade Runner lo mismo vale para un roto que para un descosido. Bajo la lluvia y con su perseguidor, Rick Deckard (Harrison Ford), rendido a sus pies, la película da uno de los giros más brillantes de la historia del cine y convierte a un malo de manual en un personaje complejo, con sentimientos sin ñoñería y miedo sin cobardía.

En un tiempo como el actual, cuando la sensación generalizada es que el pasado es sólo un prólogo, el futuro impredecible y el presente parece ser el único tiempo que importe, el riesgo de que lo vivido pase al olvido y, lo que es peor, se tergiverse es una amenaza cuyo aliento notamos a nuestras espaldas entre las sombras del callejón.

La economía es la vida, y las movilizaciones por la igualdad entre hombres y mujeres del pasado 8 de marzo tuvo un marcado carácter económico. Además de los distintos formatos de huelga y movilización laboral planteados (huelga femenina, paros de dos horas...), la denuncia de la brecha salarial o la penalización de la maternidad en las carreras profesionales fueron temas troncales que son más serios y van mucho más allá de la muchas veces ridícula discusión del género de las palabras.

El machismo se manifiesta de muchas maneras, pero hacer causa de estrado parlamentario la defensa de términos como «miembras» y «portavozas», mientras al fondo están matando a gente y pegándoles palizas quizás es tener el foco un poco equivocado. En una guerra no hay que olvidar los detalles, pero hay que saber elegir las batallas.

Aunque movilizaciones como el 8 de marzo pasado siempre hay quien las intenta patrimonializar antes, durante y después, han sido tan masivas que demuestran como hay una reivindicación compartida sin importar edades, ideologías o sexos. Lo mismo que la reacción del 15-M llevó a una transformación de los partidos tradicionales e introdujo el debate de realizar primarias para elegir candidatos y dio paso al impulso de dos partidos nuevos bien distantes como Podemos y Ciudadanos, podemos estar ante un cambio similar.

La del jueves puede ser una jornada que encarne el cambio que se ha producido en la sociedad española y que priorice el cumplimiento de unos derechos reconocidos, pero que no siempre se cumplen. Es un momento de cambio. Una transformación hacia la que nunca es demasiado tarde para avanzar; porque, como decía el blade runner Rick Deckard, «quizá en esos últimos momentos amaba la vida más de lo que la había amado nunca. No sólo su vida, la vida de todos, mi vida».

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