La muerte ignorada

El efecto imitación está relacionado con la presentación del suicidio como un acto elevado, místico o romántico que ennoblece a quien lo hace

VICENTE GARRIDO

Si existe una muerte ignorada en la sociedad española actual, ésta es la que procede del suicidio. Hace algún tiempo me referí en esta columna a este gravísimo problema, que multiplica por cuatro a los fallecidos en la carretera y casi por ocho a las víctimas de homicidio. Queridos lectores: son, de promedio, 10 muertes al día, una barbaridad. En la actualidad percibo un mayor interés ante este grave problema de salud pública por parte de las instituciones y los organismos médicos: he podido leer o escuchar a profesionales explicando sus proyectos de prevención, todo lo cual es realmente un gran avance comparado con el cero casi absoluto en donde estábamos hace apenas unos pocos años.

¿Por qué se ha producido esta desatención casi ominosa acerca del que es, con mucho, el mayor problema de salud mental en España, con unos efectos incomparables en su letalidad? Probablemente son varias razones, pero la primera y principal tiene que ver con la compleja relación que tenemos en esta sociedad orientada a «vivir más y más intensamente», donde ser joven es un atributo al que mucha gente no quiere renunciar, le cueste lo que le cueste. Vivir de espaldas a la muerte no es garantía de vivir mejor, sino habitualmente, de lo contrario. Muchos psicólogos y filósofos han convenido en esta afirmación: los que se niegan a reconocer la finitud de nuestra vida son incapaces de vivirla con plenitud.

Una segunda razón nace de la malentendida política seguida habitualmente por los medios de comunicación que se basa en la idea de que hablar del suicidio tiende a fomentarlo, lo que jamás se ha podido comprobar de forma fehaciente. El problema es cómo se habla de él: si lo que se destaca es el aspecto morboso del suicidio de un cantante famoso es obvio que ganamos poco en los dos aspectos que sí deberían ser objeto de una importante cobertura pública: que la ideación suicida es un problema mental como tantos otros (desde la anorexia hasta la depresión) y que existen formas de recibir ayuda que son discretas y efectivas.

Pero por desgracia ese no es el camino habitual. Los suicidios corrientes se ocultan y los famosos se cubren buscando despertar el interés del lector. Y es una mala idea porque el efecto imitación está relacionado con la presentación del suicidio como un acto elevado, místico o romántico que ennoblece a quien lo hace. Esa imagen puede influir en personas vulnerables, que sienten que el famoso ha muerto de una forma 'hermosa', y que le da la idea crucial de liberarse ahora de tanto dolor. También hay una última razón: no hay un grupo de presión que atosigue al Gobierno. Los familiares callan; el muerto ya no habla. Hay un poso de vergüenza en todo esto. Y no debería ser así. Nadie se suicida por gusto. Son casi 4.000 todos los años. ¿No debería ser esto un argumento más que suficiente?

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