Ni a la muerte

BORJA RODRÍGUEZ

No cesa mi asombro con el comportamiento de un buen número de personas, ante la falta de respeto tras la noticia de la muerte de Miguel Blesa. Seguro que acaban de leer todos los detalles pero les resumo en tres líneas. Según las primeras investigaciones de la Guardia Civil se trata de un suicidio tras encontrarlo ayer muerto con una escopeta de caza y con un disparo en el pecho. Este hombre fue presidente de Caja Madrid y fue condenado por la Audiencia Nacional a seis años de prisión por el conocido asunto de las tarjetas 'black'. Un asunto que enfadó a la opinión pública con toda la razón de ser, tras conocerse los detalles del caso. Efectivamente, gastó casi medio millón de euros con cargo a su tarjeta. Pero no justifica el ensañamiento, la frialdad y la impunidad con la que gente anónima se mofa de su muerte. Chistes baratos y de mal gusto, memes en redes sociales y comentarios de responsables políticos que utilizan su muerte como arma interesada en sus cortas y míseras vidas profesionales. Si no están seriamente podridos sus valores, ¿cómo es posible mofarse o alegrarse de la muerte de una persona? No es un perro, es un ser humano que ha cometido un error grave, como tantos otros que llevan delitos terribles, incluso de sangre a sus espaldas: terroristas, maltratadores o psicópatas que deben estar en la cárcel o en un centro adecuado a sus necesidades mentales. Pero, ¿utilizar una muerte para frivolizar? 1º. Las redes sociales y otros medios de comunicación no se pueden convertir en foros libres de responsabilidad en los que se lanza la piedra y se esconde la mano. 2º. Y no menos importante, es necesario repasar nuestros valores o acabaremos con peor nivel humano que quienes cometen estos delitos. Y 3º. A todos los valientes de las redes sociales, tengan en cuenta que en la pena va la condena.

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