MORERA, LA ESTRELLA DE TV

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

La ingeniosa provocación que hizo fortuna hace años a costa de los excesos de Valencia aseguraba que desde el espacio exterior, a bordo de la plataforma que da vueltas sobre el planeta Tierra, sólo eran perceptibles dos obras de la ingeniería humana: la gran muralla china y las farolas de la avenida del Cid. Ya no. El concejal Sergi Campillo -una amalgama entre Vicente Igual, Vicente Aleixandre y Juan Vicente Jurado, es decir, las competencias municipales sobre Gobierno Interior, Devesa-Albufera y Alumbrado- es el encargado de ahorrar en la factura de la luz del Ayuntamiento, y a fe mía que lo está haciendo, aunque para ello tenga que dejar la mitad de las farolas apagadas o cambiar las luminarias de muchas de ellas consiguiendo así un menor coste y arruinando su estética. Los viejos criterios de incremento de la seguridad y de embellecimiento del entorno urbano que motivaron una cuantiosa inversión en el alumbrado durante la etapa de Rita Barberá en la Alcaldía han dado paso a los de «sostenibilidad y ahorro energético», por lo que hay calles en las que antes algún vecino se quejaba del derroche lumínico y ahora hay que andar con tiento para no acabar chocando con una señal o un contenedor. Es difícil ver entre semana los principales monumentos de la ciudad iluminados, sobre todo si se llaman Porta de la Mar y en el centro de la misma mantiene una cruz que en su día se levantó en recuerdo de los caídos. Cuanto más oscurita y menos llame la atención, mejor... En las propias dependencias municipales es muy probable que el regidor de Compromís y chico para todo haya logrado un importante ahorro, especialmente por las tardes en despachos como Alcaldía. Así que con todo ello es fácil imaginar el disgusto que se habrá pillado el hombre cuando le hayan informado o haya leído (si le dejan) la información de LAS PROVINCIAS acerca del gasto de 4.500 euros que tiene previsto realizar Les Corts Valencianes para iluminar mejor el despacho del presidente de la Cámara, Enric Morera, para que las televisiones de todo el mundo que acuden a entrevistarle un día sí y al siguiente también puedan sacarlo como Dios manda. Uno venga a quitar farolas y a cambiar luminarias y el otro comprando material italiano (¿no lo había autóctono?) para que su despacho deje de parecer el refugio de Bin Laden). O lo que es lo mismo, décadas después de aquella genial boutade a costa de la orgía de farolas en la avenida del Cid ahora cabría decir que desde la estación espacial sólo son perceptibles dos obras de la ingeniería humana: la gran muralla china y el despacho del presidente de Les Corts el día en que la nueva televisión autonómica valenciana acude a entrevistarlo para su programa estrella, un magazín matinal que se titulará 'Llumenetes'.

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