Mislata

CÉSAR GAVELA

La acción pública es, sobre todo, acción social: sanidad, educación, infraestructuras, seguridad... A ello cabe añadir la promoción de los bienes de la cultura entre los ciudadanos. Porque sin cultura, sin esa habitación hacia la memoria, la imaginación y la conciencia, la vida de las personas es mucho más elemental y vicaria. En general, la mayoría de los dirigentes valoran la promoción de los valores que la cultura encierra. Pero también es cierto que, en no pocas ocasiones, priorizan las manifestaciones más vistosas o populares en detrimento de las otras. Y ello puede afectar a la literatura, tal vez el territorio más hondo y poderoso de la cultura. El reino de la palabra y la libertad.

El ayuntamiento de Mislata se implicó hace ya muchos años en la creación literaria. Convocando unos premios de poesía y narrativa en los que ya han participado miles de aspirantes, y en los que han sido galardonados algunos escritores que luego serían conocidos a nivel nacional. Esa tarea, sin embargo, fue suspendida por precedentes corporaciones, que, sin duda, se retrataron en tal decisión. Por otra parte, de muy asumible significado económico. Porque los premios tienen una dotación modesta y porque el gasto general que originan tales certámenes es también pequeño. No hay cenas ni relumbrones. Todo el esfuerzo municipal está centrado en la difusión de la creación literaria en los idiomas valenciano y castellano. Con un premio añadido para los autores de Mislata.

La pasada semana se entregaron los últimos galardones. El acto fue precedido por una sencilla y ardiente representación del grupo valenciano Crits sobre la vida y la obra del poeta Miguel Hernández. Los ganadores expresaron su emoción, y leyeron algunos fragmentos de sus poemas o de sus cuentos. Nos regalaron la fuerza y la belleza que es constitutiva de los géneros más breves de la literatura. Al final del acto, la concejala Pepa Luján y el alcalde de Mislata, Carlos Fernández Bielsa, tuvieron breves intervenciones. En las que demostraron su sincera y entusiasta pasión por la literatura. Fueron palabras que rezumaban lucidez y compromiso. Nada que ver con los discursos huecos a los que tantas veces nos tienen acostumbrados los políticos.

Ese amor por la palabra que protagoniza el ayuntamiento de Mislata, como tantas poblaciones del área metropolitana de Valencia que trabajan día a día por la literatura, no siempre es reconocido. Valencia son dos mundos, casi mitad por mitad: la urbe con sus 800.000 habitantes y los otros tantos que viven en los ayuntamientos más cercanos. La ciudad de Valencia tiene una vida literaria intensa, plural y ambiciosa, tanto pública como privada. Pero no siempre se cae en la cuenta de que los otros 800.000 valencianos también están ahí. Con otros medios, más sencillos pero no menos valiosos. Y que merecen ser divulgados.

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