Misión: instar a Tesla a desafiar a Trump

FERRAN BELDA

Uno de los tres organismos autonómicos (3) dedicados a la captación de inversiones extranjeras, el IVACE de siempre, el Valencian Ivestment Desk creado por Compromís o el departamento que se inventó Ximo Puig para que Compromís no le espantara la caza con sus manías va a tener que presentarse en Freemont (California) y trasladarle a Tesla la disposición incondicional y absoluta de la Comunidad Valenciana a albergar una de sus fábricas. La pregunta es obligada: ¿Acaso ha expresado esta firma el menor deseo de instalarse en España? Ni por asomo. Y si en alguna ocasión mostró algún interés verbal por construir una planta en Europa difícilmente lo retomará ahora, después de las advertencias lanzadas por Trump contra aquellas empresas que inviertan fuera de los EE.UU. Necesidad de diversificar la producción tampoco tiene ninguna. Apenas si fabricó 130.000 unidades durante 2017; para que se hagan una idea, una cantidad de vehículos equivalente a la producción trimestral de la factoría Ford de Almussafes. Y aunque la demanda vaya en aumento, se basta y se sobra para atenderla con los medios que posee a su alcance. Entonces, ¿por qué tiene que hacer el Consell el ridículo adoptando ademanes de consistorio de película de Antonio Ozores o, más antiguamente, de Berlanga -«¡Americanos: Os recibimos con alegría!»-? Porque así se lo ordena una resolución de las Cortes Valencianas aprobada por la totalidad de los grupos, a excepción de Podemos, que únicamente se abstuvo. ¿Qué tiene Tesla que no tengan Puerto Mediterráneo o Singapur ARC Resorts, para que no sólo no la rechacen sino que deseen seducirla?, se preguntarán algunos de ustedes. El secreto radica, lo explicaron con orgullo varios de los firmantes de la iniciativa, en que, a diferencia de los antes mencionados, Telsa es «una empresa respetuosa con el medio ambiente» (Ciudadanos) que «genera productos sostenibles» (PSPV). ¡Pero si fabrica coches! Así es. Tan cierto como que dos de los cuatro avalistas de esta propuesta, el PSPV y Compromís, se oponen a los desdoblamientos de la V-21 y de la V-31 para no destruir más huerta y fomentar el uso del transporte público. ¡Amigo! Pero es que los coches que fabrica son eléctricos, ¿sabe usted? ¿Quiérese decir que por el hecho de no consumir combustibles fósiles no necesitarán mejoras viarias, no serán medios de transporte tan privados como los Lamborghinis y no sufrirán las consecuencias de «la pacificación del tránsito» impuesta por Grezzi, Sarrià -con acento en la última sílaba- «et alii»? Por dios, han incurrido en la misma contradicción en la que incurrió Mónica Oltra cuando se pronunció a favor de apoyar la traída de Amazon después de oponerse a la creación de un centro comercial. Y es que no se puede ser más papanatas. Sostenible, dicen. El mismo día en que R. Briet (PSPV) daba el sí quiero a Tesla porque «moviliza inversiones» el presidente y propietario del 20 % de dicha compañía, Elon Musk, se autoadjudicó una bien grande: una paga excepcional de 56.000 millones de dólares.

Fotos

Vídeos