Miserables y cobardes

Los dirigentes políticos independentistas han acreditado su bajeza moral

IGNACIO GIL LÁZARO

El Parlament de Cataluña proclamó la independencia. Acto delictivo. Una burla a la ley y a la democracia. Ahora queda por ver qué ocurrirá tras entrar en vigor las medidas de aplicación del artículo 155 que son proporcionadas e inteligentes en los términos explicados por Rajoy. Una respuesta necesaria y legítima frente a la patochada auspiciada desde el Govern de la Generalitat contra Cataluña y contra la convivencia del pueblo catalán. Miserables y cobardes, los dirigentes políticos independentistas han acreditado su bajeza moral. Miserables porque han mentido a la sociedad catalana anteponiendo el soberanismo a los verdaderos intereses generales de aquella. Miserables porque no les ha importado dividir a los catalanes para tratar de hacerse fuertes. Miserables porque han tratado de aniquilar civilmente a quienes no pensaban como ellos. Miserables porque han jugado a un victimismo hipócrita. Miserables en fin porque han sumido a Cataluña en un escenario impredecible que puede terminar muy mal en las calles que es tal vez lo que en sus filas algunos desean. Y cobardes. Cobardes porque no han querido rectificar a tiempo de evitar daños mayores. Cobardes porque no han tenido el valor de aceptar la realidad catalana. Cobardes porque se han servido de la gente que les seguía para esconderse tras ella. Cobardes porque nunca han tenido el coraje suficiente para debatir en las instituciones. Cobardes sobre todo en el momento culminante de sustanciar el paso definitivo. ¿Qué clase de personajes son esos que se refugian en el secreto de una urna para no cargar con las consecuencias jurídicas de sus actos? ¿Qué enorme vileza entraña abocar a Cataluña al desastre mientras que los causantes de ello se ocultan en la sombra y el anonimato? ¿Qué inmensa villanía comporta abandonar así con ese gesto a sus 'mártires' recluidos justamente en Soto del Real y a todos aquellos ciudadanos a los que convocaron para dar la cara y 'resistir' en la jornada patética del 1 de octubre? Por eso Puigdemont, Junqueras y sus secuaces pasarán a la Historia como auténticos enemigos del pueblo catalán. Miserables y cobardes rendidos además a las CUP y a su sucia exhibición de puños en alto. Cataluña sin embargo va a despertar. Deberá hacerlo acudiendo el 21 de diciembre masivamente a votar para recuperar el seny, la cordura, la prosperidad, el entendimiento cívico, el respeto recíproco, la democracia y la pluralidad. Despertará para que nunca más unos cuantos iluminados puedan volver a secuestrarla. Despertará para volver a ser ella misma. En esta coyuntura corresponde más que nunca expresar un firme sentimiento de esperanza. Vencerá la razón. Vencerá la voluntad de hacer una sociedad de todos sin la imposición forzada de un pensamiento único. Vencerá la convivencia y la buena voluntad. Vencerá el Estado de Derecho que es el triunfo de la libertad para seguir proclamando juntos y en paz siempre: ¡Vixca Catalunya! y ¡Viva España!

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