Misa en el Ateneo

CARMEN SABATER REX VALENCIA

El pasado día 5, el Ateneo Mercantil tuvo el gran acierto de organizar una misa en sufragio del alma de aquellos socios fallecidos en 2017. Una piadosa atención para los que somos creyentes, que tengo entendido se viene haciendo cada año y que para mí me ha resultado totalmente nueva y de una atención caritativa exquisita hacia las personas que sufrimos la muerte de un ser querido. Cuando un suceso te toca de cerca y es tan penoso, creemos que nuestro dolor está por encima del de los demás. Fueron más de treinta los socios que han desaparecido y entre ellos y nombrado en último lugar por ser el último fallecido, oí el nombre de mi marido.

Si la muerte llega de improviso, aun siendo conscientes de nuestra caducidad, no te conformas con el tremendo vacío en el que te quedas sumida cuando menos lo esperas. De pronto, detrás de mi, una señora ahogaba el llanto dejando oír apenas sus gemidos. Eso me hizo reaccionar y calmar algo mi estado de ánimo y me permitió leer algo calmada la epístola. Durante la comunión vi pasar el desfile doliente de otras muchas personas que honraban respetuosamente a sus seres queridos y que posiblemente dejaban con su desaparición muchos problemas sin resolver, soledades amargas, o puede que encontraran al morir un merecido descanso a unas vidas difíciles y enrevesadas. Dios sabe lo que hace.

Di las gracias a la presidenta de Ateneo y directivos por esta piadosa costumbre y salí de San Martín con una extraña conformidad dentro del vacío tan profundo que experimento. La misa había obrado su objetivo y la resignación nos unió sin palabras a muchas personas que lo estaban pasando tan mal como yo, cada cual con su dolor y los problemas que la muerte conlleva. Mi total agradecimiento por la organización de este acto piadoso.

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