MILAGROS DECISIVOS

JOSÉ MARTÍ

El decisivo partido ante el Dépor no ha decidido nada y, en realidad, nos ha dejado aun más indecisos. Ni una derrota como argumento para actuar y meter mano a un vestuario fragmentado, ni una victoria para poder pasar página y despegar. El discurrir del encuentro en Riazor tampoco ayudó. Buena actitud de inicio pero gol en contra y, pese a contar con un jugador más, otro antes del descanso. Dos errores defensivos, dos goles. Muñiz en el precipicio. Pero en la segunda parte, sin ideas, con todos al ataque, se logró a base de empuje un empate milagroso de última hora y con opción incluso de victoria. Total, el Levante sigue inmerso en un mar de dudas, al borde del abismo, con sensaciones encontradas y con los próximos puntos casi decididos viendo las facilidades que ofrece el sistema al Madrid y las dos siguientes salidas consecutivas. No deberían creer a alguien que les asegura que algo es decisivo. Es un adjetivo sobrevalorado que se utiliza para casi todo, en especial si no es decisivo. A lo realmente decisivo no le damos importancia, pero cualquier fruslería de tres al cuarto enseguida la etiquetamos como tal. Tito lo tiene claro. El levantinismo anda desesperado desde hace un mes anhelando la llegada de un delantero 'decisivo', de esos que desnivelan la balanza en un partido. Pero él anda tranquilo, sin terminar de dar el paso aunque solo falten dos días para cerrar el mercado. Ya no quedan delanteros de garantías para seguir dejando en evidencia la incapacidad del cuerpo técnico para fichar uno 'decisivo': Guidetti, Sandro, Doumbia, Larrivey, Borja Bastón, Caicedo, Rubén Castro, Arouna Koné, Remy, Pazzini... todos han dicho no. Hay dinero y el club tiene buen cartel en Primera. ¿Por qué no quieren venir, entonces? Cada uno arrastra unas circunstancias pero el denominador común parece ser los problemas latentes en el vestuario. A Muñiz le toca capearlos. Así se entienden sus ruedas de prensa postpartido y declaraciones de autocomplacencia con el equipo. Jamás una crítica a ningún jugador ni corrección en público. Debe entender que despotricar y señalar a algunos desestabilizadores de la plantilla que priman lo individual sobre lo colectivo no aporta nada y solo puede contribuir a empeorar un ambiente enrarecido. Puede que tenga razón. Lleva años en esto y sabe de qué va aunque a estas alturas no hay mucha solución. El error inicial es de la secretaria técnica al fichar o renovar jugadores ponderando solo el aspecto futbolístico y no su profesionalidad. Ahora queda apretar los dientes y trabajar para salir adelante. Gracias a los petrodólares llega Fahad. Según dicen, es el de más nivel de los nueve venidos a España. Sería un milagro si saliera bien. Como ganar al R. Madrid el domingo. Pero los milagros existen. O no.

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