LA METAMORFOSIS

JOSÉ MARTÍ

Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto». Es el mítico inicio de 'La metamorfosis' escrita por Kafka en 1915 donde el protagonista se transforma de la noche a la mañana. Se duerme humano y se despierta escarabajo. Sin razón aparente ni motivo alguno. Como el Levante. Ha mutado sin haber hecho nada extraordinario, con los mismos protagonistas. «¿Qué me ha ocurrido?», se deben preguntar los jugadores al igual que Samsa. «¿Qué hemos hecho para un cambio tan radical? ¿Cómo explicar que hayamos sacado en tres partidos los mismos puntos que en los quince anteriores?» Todos sabemos la respuesta: Paco López, a quien ya le han apodado 'SuperLópez' por el tamaño de su gesta, o 'SanPacoli' por su semejanza física con el técnico argentino y por el milagro que ha obrado, digno de una poderosa advocación santoral. Lo más sorprendente de la mutación kafkiana granota es que el entrenador de Casilda -perdón, de Silla- no ha hecho ninguna revolución en el equipo, juega con el mismo once que utilizaba su predecesor. Solo ha variado la preparación de los partidos (más peso táctico y estrategia) y la mentalidad de los jugadores. También ha tocado algo el dibujo (Muñiz también utilizó el 4-4-2 en ocasiones). Nada más. Y nada menos. Hasta la plaga de lesiones es semejante a la padecida en la etapa anterior. Y sin embargo todo ha cambiado. Como en el angustioso cuento de Kafka, no se trata de un sueño sino de una metamorfosis real y palpable. Parecen otros. Aunque en este caso, al contrario que en el caso de Samsa, para mejor. Ahora son valientes, atrevidos, confiados en sus posibilidades. Salen a ganar y no a no perder. Hay movilidad en ataque. Se busca pisar área contraria. El centro del campo no es una barrera defensiva sino que quiere tener la pelota. Crean peligro a balón parado... ¿Realmente obedece todo esto al influjo de Paco? ¿por qué los mismos jugadores, antes incapaces de hacer nada de esto, ahora lo bordan? ¿era un problema psicológico, de colapso y angustia en plan André Gomes o Mertesacker que vomita antes de los partidos? Es posible que López haya logrado canalizar una respuesta a esa posible ansiedad. Aunque más probable es que, pese a lo que sostienen, el vestuario dejara a caer a su predecesor. Vaya usted a saber. Sea como fuere, el domingo a mediodía (gracias Tebas) se disputa 'El encuentro', el choque marcado en el calendario para enterrar definitivamente el fantasma del descenso. Resultaría kafkiano que, después de lo padecido, un mal resultado todavía abocara al Levante a un triste final como el del protagonista de La metamorfosis a quien la depresión y la soledad aceleró su muerte. Ahora tenemos a Sanpacoli. Eso es imposible. O no.

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