EL SOL, METAFÓRICO

MIKEL PAGOLA ERVITI

Tiene mucho mérito dedicarse a la pirotecnia. No lo digo sólo por Ricardo Caballer Cardo, como jefe de Ricasa, sino por sus trabajadores. La mascletá de ayer, dedicada a Raúl Onielfa Veneros, desgraciadamente fallecido en esa fábrica el lunes, fue significativa. No sólo por el luto y el duelo, sino sobre todo por el respeto que le mostraron sus compañeros decidiendo seguir con los actos de Fallas, en reconocimiento a una labor que, en cualquier momento, puede costarle la vida a cualquier otro compañero. El día fue triste, nublado y frío: acorde con la sensación reinante. Sin traca valenciana, directamente, surgieron fuegos digitalizados por el perímetro. En este apantallamiento destacaron los efectos de preciosos relámpagos rojos, que movió en recorridos. Otro puntazo fue el de la 'minimascletá' con truenos eléctricos inusualmente pequeños, alrededor, que lucieron con efectos aéreos en juegos rítmicos complejos, moviendo fuegos de sitio. El cierre de este abrumador pirodigital inicial, fue de bandera, con humos rojos, amarillos y azules, en el aire, y con rodadas rápidas de truenos en el suelo, como marcaje. Más allá del trabajado y entretenido miniespectáculo moderno, 'Richi' volvió a asombrar con la insultante calidad de, por ejemplo, sus volcanes de serpentinas. Todas clavadas en tiro, altura y tiempos: iban al sitio y parecían calcadas, creando frisos perfectos. La sensación estética de ver funcionar eso así es indescriptible. Tanto el suelo, con seis retenciones en total, como el aire, los vistió a juego con espoletas verdes, rojas y lilas, y con las colas que dejaban los silbatos al subir. En la última retención, (des)doblada, empezó a abrazar la plaza aún con más pitos. El terremoto entró fuerte (natural pero no mecanizado) y evidenció demasiado un codo, quizá por el cambio de duración de las espoletas de los truenos, mayores, de los últimos ramales. Y coincidió que en el bombardeo-rúbrica, inmenso y espectacular (con algún fleco final), y con rodadas de dobles truenos en el suelo, ¡de repente salió el sol! Quizá como metáfora de que Raúl daba su aprobación.

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