Marta Sánchez

CARMEN VELASCO

En la novela 'Nubosidad variable', Carmen Martín Gaite atribuye a una de sus protagonistas la frase: «Mi patria es la escritura». Si asumimos esta máxima, no hay letra posible para el himno, es decir, lo conforman todas las palabras. Me encanta el amarillo, aunque brilla más en mi melena que «en mi corazón» (como cantó Marta Sánchez), pero me aburren los nacionalismos, sean del color que sean. Puestos a sonrojar conviene recordar a los gobernantes que son votados para que acometan una administración justa de los recursos (pensiones, salarios, cultura, sanidad...), dado que las emociones se las gestiona cada cual. Son numerosos los políticos que dan el cante por su mediocridad y son más los ciudadanos que encuentran su himno en una canción ('Un buen día', de Los Planetas), un poema ('Escuela de la vida', de Karmelo C. Iribarren) o un personaje histórico («No tengo aspecto de soldado ni de prisionero, pero soy las dos cosas», dijo Emmeline Pankhurst).

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