Mariano Ligero

ROSA BELMONTE

Con el asunto catalán, Mariano Rajoy ha sido Miguel Ligero en 'Nobleza baturra'. Con su burro por la vía del tren y oyendo los pitidos: «Chufla, chufla, que como no te apartes tú». También ha sido de la familia del Cándido de Voltaire con su optimismo demócrata. Un Pangloss afirmando que todo sucede para bien. Ayer apareció Rajoy y dijo que nadie pudo imaginar un espectáculo tan democráticamente deplorable como el que vimos el martes. Ana Pastor Julián soltó algo parecido. Hombre. Menuda sorpresa. Cayetana Álvarez de Toledo había tuiteado el día anterior: «Un recuerdo especial para todos aquellos que durante años dijeron: bah, es un suflé». Rajoy también aseguró que no habrá referéndum. Y que sabe lo que se espera de él. No sé. Ha rebajado el color del pelo (más claro, más cobrizo). A lo mejor también ha rebajado la candidez. Imperio Argentina contaba que el tren estuvo a punto de dar a Ligero porque el maquinista tuvo un despiste.

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