LAS MISMAS MANDARINAS PERO PAGANDO

VICENTE LLADRÓ

Seamos claros. ¿A quién le amarga un dulce? ¿Quién no ha soñado alguna vez con canonjías, con algún maná caído del cielo? En variedades vegetales es tendencia muy actual buscar la obtención de canonjías mediante la consecución de modificaciones teóricas sobre lo que ya existe desde hace tiempo, para generar la apariencia de que es algo diferente y buenísimo, de manera que se da pábulo a quienes buscan lo más novedoso, lo que pueda llevarles al éxito, a la venta a mejor precio... Y naturalmente se han de pagar royalties para tenerlo. Aunque sea para adquirir los derechos de algo que viene a ser lo mismo que tienen, que no se modifica sustancialmente, que no lo mejora, o sólo mínimamente, y desde luego no se eliminan problemas o defectos que sí sería recomendable superar.

Llega un citricultor y expone: «Vengo de la presentación de una mandarina nueva, se llama Mandanova, es una Nova o Clemenvilla que irradiaron en Sudáfrica y como resultado no tiene semillas».

Otro citricultor le responde: «La Clemenvilla o Nova no tiene semillas, y lo sabes muy bien porque tienes un campo de esa variedad, y no cometiste el error de ponerla donde pudiera padecer polinización cruzada con híbridos o clementinas. Sin embargo sufres otros problemas con tu cosecha: padece algo de Alternaria, se rajan los frutos algún año, a veces de forma muy preocupante, y si hay temperaturas bajas, aunque no llegue a helar, como este año, caen a mansalva y tienes que apresurarte a vender y recoger lo que queda. ¿Resuelve todo esto la nueva?»

El primero, que venía ilusionado, reconoce: «No, según han dicho, la nueva mandarina que han presentado es sensible a Alternaria, se raja igual que la que tengo y también se cae con el frío. Pero no tiene pepitas».

«Recuerda que la tuya tampoco tiene pepitas», insiste el segundo.

«Ya, pero dicen que la nueva no las tiene en ninguna situación, aunque haya polinización cruzada», se justifica el que venía con la ilusión de aportar lo más reciente.

«¿Acaso vas a arrancar tus árboles de Clemenvilla y te vas a ir a plantarlas en otro sitio, en medio de campos de otras mandarinas?», razona el crítico, y prosigue: «Pues si ese es un problema conocido y que sabemos cómo evitarlo, plantando variedades potencialmente problemáticas con la polinización de forma aislada, o sólo rodeadas de naranjos, no de mandarinos, no se entiende qué aporta otra variedad, irradiada en Sudáfrica, que es la misma y que sigue con los graves problemas de la Alternaria, el rajado y la caída por frío».

O la novedad es buscar canonjías como sea, la multiplicación de clubes con variedades que ya estaban o que presentan poco interés. Se ha intentado con la Clemenules (Nulesín) o la Arrufatina (Nero). Y seguirán probando suerte.

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