UNA MALA MUY BUENA

Se cumple el centenario de Joan Fontaine, que pasó de ser la chica angelical de 'Rebeca' a encarnar a damas resabiadas

RAFA MARÍ

La fama. Le llegó la fama con 'Rebeca' (1940, Hitchcock), aunque había intervenido ya en la muy comercial 'Gunga Din', Stevens, 1939). Este mes se cumple el centenario de Joan Fontaine (22 de octubre de 1917- 2013). Empezó siendo la angelical protagonista del primer filme estadounidense de Hitch y poco a poco se fue especializando en papeles de damas secas y resabiadas con un moño poco favorecedor. Joan fue una buena sin tacha y una mala muy buena (te la creías en esos papeles), cuya perfidia le brotaba de modo natural.

Guapa. Siendo joven y guapa, ese remate capilar le daba aspecto de señora mayor. Es posible que lo hiciese para fastidiar a sus fans. Dicen que en la vida real era algo puñetera. Eso aseguraba su hermana, Olivia de Havilland. Joan no se quedaba atrás a la hora de desacreditar a Olivia: «Yo me casé primero, gané el Oscar antes que Olivia, y si muero antes que ella, se indignará porque le he ganado también en eso». La frase es propia de una mala/malísima. Joan falleció hace cuatro años. Olivia vive actualmente en París. El pasado 1 de julio cumplió 101 años.

Moño. Extrañamente, la moda del moño, que no le sienta bien a nadie, ha regresado en nuestra época. Sobre todo en los chicos. La jugada no se entiende, salvo que se trate de un homenaje secreto a la Joan Fontaine de 'Más allá de la duda' (Lang, 1956), 'Una isla al sol' (Rossen, 1957) o 'Dos pasiones y un amor' (1956, película de A. Mann en la que compartió protagonismo con Sara Montiel y Mario Lanza). June Allyson. Otro centenario cumplido este mes es el de June Allyson (1917- 2006). Muy popular gracias a 'Mujercitas' (LeRoy, 1949) y 'Música y lágrimas' (A. Mann, 1954). De June se decía que en sus películas era la hermana perfecta. Yo la encontraba mandona y metomentodo.

Acicom. Estimulante festival, con escasísimo dinero (unos 7.000 euros de subvenciones públicas) y mucho trabajo, entusiasmo y colaboraciones desinteresadas. El martes se presentó en la Filmoteca Valenciana la tercera edición del certamen 'Cinema Ciutadà Compromés', organizado por Acicom (Associació Ciutadana i Comunicació). En numerosos locales (Col.legi Rector Peset, Refugio del Ayuntamiento, Mesón de Morella, Fundación SGAE, sedes de la UGT y CC.OO, Casal Jove de Port de Sagunt, facultades de Filosofía y Filología, cines Aragón, Ayuntamiento de Monserrat...), casi todos los días y hasta la clausura el 21 de noviembre en Teatre El Micalet, el festival exhibirá largos, cortos, documentales y youtubers sobre los conflictos sociales. Trabajo, salarios, el paro, identidad sexual, inmigración... Más información en www.2017.festivalccc.com

Taquilla inversa. La entrada a las proyecciones del certamen de Acicom es gratuita (salvo en los Aragón). Al salir de las salas hay una 'taquilla inversa', elegante invitación a realizar la aportación económica que los espectadores consideren oportuna. Sin solidaridad, este bendito planeta -el único habitable por ahora- amenaza con reventar. Seamos generosos, aunque solo sea por egoísmo.Fachas. No descubro nada si digo que en los últimos tiempos se está abusando del término 'facha'. Muchos se lo endosan a cualquier discrepante. Por su uso frívolo, la palabra ha perdido su grave significado inicial. Asistimos a su decadencia como insulto letal. Ahora empieza a ser sustituida por la de 'traidor'.

Redes sociales. Dices en las redes sociales: «Me parece bien que Puigdemont convoque elecciones autonómicas». Respuesta que llega desde la lejanía: «¡Traidor!». Uno se queda con la duda de quién es el traidor, si Puigdemont por su intento (luego rectificado) de recurrir a unas elecciones, o tú por apoyar esa decisión. «Sois traidores los dos», te responde el perfil anónimo con la idea nada bondadosa de amargarte el día. «Dura palabra es traidor», decía Borges. Lo es. Pero acabará siendo una descalificación desprovista de toda su dinamita psicológica.

Cinefilia. Desconcertado, vuelves a refugiarte en la cinefilia. «Me cae más simpática Joan, pese a sus moños, que la hipocritona de Olivia», escribes, un tanto temeroso. Temor justificado. Minutos después alguien te envia este cariñoso mensaje: «¡Traidor!». Están de guardia.

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