LA LLAVE DE LA CAJA

MANUEL ALCÁNTARA

Entendemos por 'servicios básicos' todos aquellos que si se retiran pueden hacer que todo caiga por su propia base y, en primer lugar, el dislate independentista. ¿Hasta dónde han llevado las cosas demasiado lejos los que clamaban en defensa del independentismo? Sólo un día después de que iniciaran la campaña ilegal del referéndum, Puigdemont y Colau piden por carta al Rey y Rajoy negociarlo de otra manera. La ensayada era para ellos y para todos un mal negocio. Tan malo que ha llevado a la Generalitat a la ruina financiera. Cristóbal Montoro se ha quedado con la llave y prohíbe el endeudamiento y otros despilfarros obligatorios. Hasta aquí hemos llegado, ha dicho Rajoy, que no quería llegar tan lejos. El dinero sigue siendo «la posibilidad inmediata de lo infinito», pero el presidente del Gobierno, que no pierde los nervios porque no los tiene y eso sería un imposible metafísico, ha dicho que «nos van a obligar» a hacer algo que no quería hacer. Todos sabemos a qué se refiere.

De momento, el Gobierno intervendrá las cuentas de la Generalitat y se encargará de los pagos de salarios de educación y sanidad, mientras la Guardia Civil, que sigue siendo imprescindible mande quien mande, incauta la propaganda del referéndum ilegal. Unos 100.000 carteles. La letra con sangre entra, pero nadie quiere que salga por el mismo camino porque hay otros. Siempre hay caminos, aunque algunos sean cuesta arriba y otros a contra historia. No hay que desanimarse porque si se nos cae el alma a los pies cuesta mucho trabajo agacharse a recogerla, pero es cierto que hay problemas que si se revisan seriamente y con objetividad resultan aún más complicados. «Sólo los muertos no tienen problemas», dijo alguien, creo que fue Charles de Gaulle, que resolvió muchos. Quizá no sabía que reaparecen en forma de fantasmas.

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