EL LIBERADO

MANUEL ALCÁNTARA

Después de su portentoso gol, incluso hacienda está dispuesta a negociar con Cristiano Ronaldo y rebajarle a la mitad su fraude si se declara culpable. La justicia alemana, que quizá no sea justa, pero no deja de ser de Alemania, retira el delito de rebelión y deja libre al famoso expresident hasta que se decida su extradición mientras el Gobierno español, que es más sumiso, dice que hay que respetar las decisiones judiciales. Cuando nos gustan mucho y cuando no les gustan a nadie. La verdad es que nos estamos quedando tan pobres que hasta nos atrasa el gallo que nos servía de reloj. Alemania niega que haya habido rebelión y ha dejado libre al rebelde. El expresident tendrá que seguir lejos hasta que se decida su extradición. Ni con él, ni sin él tienen nuestras penas remedio, pero cunde la euforia separatista. Lo cierto es que tienen motivos para estar contentos porque el desguace sigue su curso. El Gobierno español tiene otros valores, pero le falta valor para mirar de frente al independentismo y hacerle frente con las menguadas fuerzas que quedan.

El delito más grave por el que se reclamaba a don Carles Puigdemont era el de ser un rebelde, pero la rebeldía ya no es un delito, sino una tradición catalana. La causa que sigue el Tribunal Supremo contra él sigue vigente, pero no le alcanza. Es el arte de amagar y no dar. Puigdemont no ha sido juzgado y por lo tanto no sufre ni condena ni absolución. Así que «paciencia y barajar» hasta que la baraja no esté marcada. Incluso el juez Llarena podría verse obligado a retirar la euroorden en la que pedía la extradición, porque el rebelde de ayer es hoy un liberado. Corresponde a los tribunales la evaluación de sus delitos, pero solo en el caso de que lo sean.

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